Peregrinos de todo el mundo llegan a La Meca

Cientos de miles de peregrinos musulmanes llegaban a la Meca bajo inusuales lluvias torrenciales, que inundaron las vías de acceso, provocando atascamientos en las visitas a los lugares sagrados. El inclemente clima se añadió a la preocupación que ha significado este año el contagio de la gripe porcina.

Peregrinos musulmanes rezan cerca de la cueva Hiraa localizada en las afueras de la Meca, donde según la tradición, el Profeta Mohammed recibió su primer mensaje para predicar el Islam mientras rezaba. LA PRENSA/AP/Hassan Ammar

 

 

 

Por Hadeel Al-Shalchi / AP y Munif Safoghi / EFE


YIDDA, Arabia Saudí

Cientos de miles de peregrinos musulmanes llegaban a la Meca bajo inusuales lluvias torrenciales, que inundaron las vías de acceso, provocando atascamientos en las visitas a los lugares sagrados. El inclemente clima se añadió a la preocupación que ha significado este año el contagio de la gripe porcina.

Los peregrinos ataviados con túnicas blancas se protegían con paraguas, algunos llevaban máscaras por temor a la gripe mientras rodeaban en círculo la gran Kaaba, un cubo negro, en la Meca, al iniciar la ceremonia del hajj. Pero en el santuario, el principal sitio sagrado musulmán, y en las calles adyacentes no se veía tanta gente como en otras ocasiones, debido a que muchos trataron de permanecer en hoteles cercanos o se quedaron estancados en congestiones de tránsito antes de llegar a la ciudad.

La asistencia a la fiesta del hajj, un deber de todo musulmán para limpiar sus pecados, siempre ha sido una pesadilla de carácter logístico, mientras que una gigantesca multitud se desplaza entre la Meca y los lugares sagrados en el desierto cercano sobre el transcurso de cuatro días.

En el pasado, los ritos se han visto plagados por mortíferas estampidas provocadas por el amontonamiento de personas que participa en las ceremonias religiosas, y las autoridades saudíes estaban visiblemente preocupadas el miércoles ante la posibilidad de que la lluvia empeorara el potencial peligro de estos días. Las autoridades civiles instaron a los peregrinos a que se desplacen con cautela y a que no se apresuren.

Miles de musulmanes abarrotaban una estación de trenes de la Meca, en una jornada dominada por una inusual e intensa lluvia.
LA PRENSA/AP

Los normales dificultades de la peregrinación se vieron agudizadas por la posibilidad de que la congregación de más de 3 millones de personas de todo el mundo provocara brotes de gripe porcina. Durante meses previos al peregrinaje, el gobierno saudí preparó medidas preventivas para evitar el mal, en coordinación con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos lo cual permitió la instalación de clínicas.

Hasta el momento, cuatro peregrinos han muerto de gripe porcina desde la llegada a Arabia Saudí en días recientes, y otros 67 peregrinos han sido diagnosticados con el virus, dijo el ministro de salud Abdula al-Rabeeah a la cadena árabe de televisión Al Yazira.

Shahul Ebrahim, un experto de Atlanta, dijo que era demasiado prematuro para indicar si las lluvias podrían exacerbar el contagio de la gripe porcina.

DÍA DE LA REFLEXION

En la primera jornada, los fieles se encaminaron al valle de Mina, cercano a La Meca, donde se irán agrupando hasta esta medianoche para entregarse a la oración y la meditación.

En el llamado Youm el Tarueya (Día de la Reflexión), los peregrinos acuden a este valle, situado a unos diez kilómetros de La Meca, vestidos los hombres con un traje blanco sin costuras y las mujeres con una túnica larga y un pañuelo en la cabeza.

Las imágenes mostradas por la televisión saudí en La Meca y Mina mostraban hoy una fuerte lluvia, que, según las previsiones meteorológicas, estará presente en las próximas jornadas, lo que dificultará el desplazamiento de peregrinos.

Pero, según el secretario del Ministerio del Hach, Hatem Hasan Kadi, los fieles están muy contentos con estas precipitaciones, que suelen ser muy escasas en Arabia Saudí, un país dominado por los desiertos y en el que las lluvias más fuertes caen en marzo y abril.

El agua que caía obligó a muchos fieles a cumplir con sus obligaciones protegidos con paraguas, que llevaban consigo para, paradójicamente, evitar el fuerte sol, de acuerdo con los consejos emitidos en fechas previas por las autoridades saudíes.

Las lluvias han obligado a parar el tráfico en varios puntos de los lugares sagrados, y forzaron a muchos peregrinos a refugiarse debajo de los puentes.

Las autoridades saudíes anunciaron que se decidió cortar el servicio de electricidad en los campamentos de los fieles para evitar que un posible cortocircuito desate incendios en las carpas instaladas para alojarlos.

Asimismo, hoy quedaron suspendidos los vuelos «chárter», por la baja visibilidad, y algunos campamentos tuvieron que ser desalojados por los efectos de las lluvias. Aunque muchos peregrinos quedaron atrapados en las corrientes, no ha habido víctimas.

AGRADECEN A ALÁ

La televisión pública saudí informó de que, hasta primera hora de la tarde, el 95 por ciento de los peregrinos habían pasado ya por el valle de Mina.

Llegaron allí coreando durante el camino «Labbaik Allahumma Labbaik» (Aquí estoy, Oh Señor) y otras frases de agradecimiento a Alá.

La policía está asistiendo a los peregrinos en sus desplazamientos, y entre los preparativos organizados para ayudar a los asistentes al «hach» se encuentra un servicio médico y otro de reparto de agua.

Con motivo del «hach» se ha organizado un gran despliegue policial, de unos 100.000 agentes, con el fin de evitar cualquier atentado o estampida humana, y garantizar así la seguridad de los fieles.

Aproximadamente 2.5 millones de Musulmanes han convergido en Meca para asistir la peregrinación anual.
LA PRENSA/AFP/MAHMUD HAMS
EL QUINTO PILAR DEL ISLAM

La peregrinación o «hach» es el quinto pilar del islam y es obligatorio al menos una vez en la vida para todo musulmán que goce de salud y de medios económicos.

Tras esta jornada de recogimiento en el valle de Mina, los peregrinos seguirán con los actos ascendiendo al monte Arafat, donde Mahoma pronunció su último sermón, y permanecerán allí hasta la puesta del sol.

Después de la visita al monte Arafat, los peregrinos se desplazarán a la localidad vecina de Muzdalifa, donde recogerán guijarros para lapidar tres columnas que simbolizan las tentaciones del diablo.

Tras el lanzamiento de las piedras, los creyentes se dirigirán a la «Kaaba», en La Meca, alrededor de la cual efectuarán siete vueltas para cumplir con el ritual.

La «Kaaba», un edificio cuadrado donde los musulmanes sitúan el centro del mundo, es para el islam la primera construcción en la Tierra y en una de sus esquinas se encuentra la «piedra negra», que los musulmanes consideran un pedazo desgajado del paraíso.

Después, los peregrinos se cortarán el pelo y sacrificarán corderos para iniciar la Fiesta del Sacrificio, una de las principales festividades islámicas.

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