Tomás Borge acusa a EE.UU. por el golpe

Los sectores más conservadores de Estados Unidos organizaron el golpe de Estado del 28 de junio en Honduras, aseguró ayer Tomás Borge, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua.

Santiago de Chile/EFE

Los sectores más conservadores de Estados Unidos organizaron el golpe de Estado del 28 de junio en Honduras, aseguró ayer Tomás Borge, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua.

En el marco de una visita a Chile, el dirigente sandinista y actual Embajador de Nicaragua en Perú afirmó que el golpe de Estado fue organizado “con el fin de aislar a Nicaragua y liquidar el Alba” (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América).

Borge denunció las pretensiones de los golpistas, de constituir un Gobierno de derecha en Honduras y consolidar así el dominio estadounidense en Centroamérica, después de establecer bases militares en Colombia y Panamá.

“Han querido consolidar la base militar norteamericana en Honduras, es un proyecto estratégico que se va a dar de bruces con el despertar del pueblo hondureño”, añadió Borge en una rueda de prensa junto al candidato presidencial de la izquierda extraparlamentaria chilena, Jorge Arrate.

El sandinista calificó al presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, de fantoche, y le acusó de representar los intereses más retrógrados de América Latina.

Borge hizo un llamado a la comunidad internacional a no reconocer las elecciones del próximo domingo en Honduras y confió en que el derrocado mandatario, Manuel Zelaya, no caiga en la trampa de volver al poder después de los comicios, porque eso significaría legitimar el golpe de Estado.

El dirigente sandinista llegó a Chile para presentar su nuevo libro, que constituye una conversación con el ex presidente cubano Fidel Castro.

Borge, que acudió a las oficinas de Arrate para hablar sobre la integración latinoamericana, tildó su candidatura como la de los pobres y consideró que el posible retorno de la derecha al poder en las próximas elecciones significaría el retorno del pinochetismo.