Dos esperanzas boricuas

El 6 de enero podría ser un día inolvidable para el ex ligamayorista boricua Roberto Alomar, ya que éste aparece por primera vez en la papeleta para el Salón de la Fama.

El boricua Roberto Alomar compiló cifras tan buenas como cualquiera de los mejores segundas bases de la historia. LA PRENSA/ AP Photo/ Frank Gunn

Tomado de MLB.com.-

Alomar toca las puertas de Cooperstown

El 6 de enero podría ser un día inolvidable para el ex ligamayorista boricua Roberto Alomar, ya que éste aparece por primera vez en la papeleta para el Salón de la Fama.

Entre los candidatos primerizos, Alomar parece ser el que más posibilidades tiene de ser elegido cuando se anuncien los resultados ese día.

“No estoy nervioso, estoy emocionado”, dijo Alomar por vía telefónica desde su residencia en Tampa, Florida. “Creo que será un momento importante para todos los puertorriqueños, especialmente para mi familia. Todos esperamos que me elijan”.

Alomar es el miembro más joven de una de las familias más distinguidas del beisbol. Es hijo del ex ligamayorista y coach Sandy Alomar y hermano de Sandy Alomar Jr., un receptor que fue seleccionado para el Juego de Estrellas seis veces y ahora es coach de los Indios de Cleveland. Los tres colaboraron juntos en la organización de los Padres cuando Roberto se integró al conjunto en 1988.

La familia Alomar es de Salinas, Puerto Rico, una ciudad cerca de la cosa sur de la isla. Alomar sería el primer boricua en ser elegido al Salón por la Asociación de Cronistas de Béisbol (BBWAA, por sus siglas en inglés) desde que Roberto Clemente fue exaltado en una elección especial que se llevó a cabo en 1973 poco después de su muerte en un accidente de avión en la víspera del Año Nuevo.

“Si me eligen no será sólo para mí, sino un reconocimiento a mi familia entera”, dijo Alomar. “Todos seremos elegidos. Será una gran victoria Alomar y una gran victoria puertorriqueña”.

Alomar se retiró tras haber bateado .300 con 2,724 imparables y 210 vuelacercas de por vida. Impulsó 1,134 carreras y se robó 474 bases en 2,379 partidos, lo cual significa que tiene buenas posibilidades de ser elegido al Salón en su primera oportunidad, especialmente porque fue intermedista.

Una comparación con Ryne Sandberg, el último intermedista en ser elegido por los cronistas en el 2005 en su tercera temporada en la papeleta, favorece a Alomar.

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Es la fecha que se conocerán los nombres de los nuevos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown.

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Sandberg, quien jugó toda su carrera de 16 años con los Cachorros, conectó 2,386 hits, 282 jonrones, impulsó 1,061 carreras, se robó 344 bases y tuvo promedio de bateo de .285 en 2,164 partidos.

Nellie Fox, quien fue elegido por el comité de veteranos en 1997, bateó 2.663 hits, produjo 790 carreras y se robó 76 bases durante su carrera de 19 años con los Atléticos de Filadelfia y los Medias Blancas.

Joe Morgan conectó 2,517 hits, 268 vuelacercas y remolcó 1,133 carreras en 2,649 juegos en su carrera de 22 años y fue exaltado al Salón en 1990.

Al igual que Morgan, Alomar ganó dos títulos de Serie Mundial en 1992 y 1993 con los Azulejos. También ayudó a otros dos equipos a llegar varias veces a la postemporada.

Las primeras 14 campañas de la carrera de Alomar fueron de grandeza, pero luego comenzó a fallar en los años en los cuales pasó de los Mets a los Medias Blancas a los Diamondbacks y de nuevo a los Medias Blancas antes de retirarse en el 2004. En esas primeras 14 temporadas fue seleccionado para participar en 12 Juegos de Estrellas consecutivos y ganó también 10 Guantes de Oro.

La única mancha en el historial de Alomar ocurrió en Toronto a finales de su primera temporada con los Orioles durante una discusión acerca de un tercer strike cuando éste le escupió al árbitro Josh Hirshbeck.

Ambos han dejado atrás el altercado. El 22 de abril de 1997 se dieron la mano públicamente antes de un partido de los Orioles.

 

Edgar Martínez, el mejor designado de su generación

Desde su debut en Grandes Ligas en 1987 hasta su emotivo adiós a finales del 2004, el hombre conocido simplemente como Edgar deleitó a todos con su perfecto swing a la derecha con los Marineros, registrando tremendos números y ganándose el amor y respeto de toda la comunidad deportiva.

Han pasado cinco años desde que el boricua Edgar Martínez colgó los zapatos, pero la historia pudiera estar llamándolo de nuevo al podio. Por primera vez, el ex bateador designado es elegible para integrar el Salón de la Fama de Grandes Ligas.

El comisionado Bud Selig elogió los números de Edgar Martínez como bateador emergente en la Liga Americana hace unos años.

“Se trata del mejor bateador designado que ha existido en Grandes Ligas desde que esta regla fue implementada”, dijo Selig cuando se le preguntó si Martínez debe estar en Cooperstown. “Ésa es la parte fácil de todo esto y dejaré que los cronistas de beisbol decidan si es o no digno del Salón”.

Y es ahí cuando se generó un largo debate.

Desde el punto de vista de los números, Martínez lleva las de ganar. En sus aislados años de brillantez pura —de 1995 a 2001, bateó para .329 y promedió 28 jonrones y 110 carreras producidas por temporada— y en su carrera tuvo un promedio de bateo de .312, un porcentaje en base de .418 y un promedio de slugging de .515.

Un candidato debe recibir el 75 por ciento de los votos por parte de integrantes de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos para ser electo.

Martínez jugó sus 18 campañas en las mayores con Seattle, donde fue uno de los mejores designados de la historia.

Martínez ganó dos títulos de bateo en la Liga Americana y tuvo promedio de .312 y 309 cuadrangulares. Fue elegido al juego de estrellas siete veces y jugó como designado en 1,412 de los 2,055 partidos de su carrera.

En total hay 26 candidatos, incluyendo a Mark McGwire, Andre Dawson y Bert Blyleven que no han conseguido los sufragios necesarios en años anteriores.

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