El Gobierno debe tomar en serio el tema del hambre en Nueva Segovia, porque las implicaciones podrían ser graves en este municipio, aseguró Haydée Castillo Flores, directora del Instituto de Liderazgo de Las Segovias.
Los productores de Nueva Segovia fueron los primeros en advertir de la hambruna que se espera en ese departamento.
En noviembre pasado los segovianos afirmaron que, si bien el problema no es nuevo, este año será peor por la sequía, ya que afectará la nutrición, pero también la economía de las familias.
Castillo Flores mencionó que si el problema de la inseguridad alimentaria se intensifica, podría haber problemas de ausencia escolar.
“Debe haber un análisis serio del Estado para mejorar esta situación, la niñez no va a poder ir a la escuela, porque con hambre los niños no van a poder ir a clases”, comentó Castillo Flores.
Mientras en Managua el titular del Ministerio Agropecuario Forestal (Magfor), Ariel Bucardo, negaba la semana pasada el riesgo de hambruna , un mediano productor en Macuelizo lamentaba que de 200 quintales que esperaba cosechar sólo logró 20, aseguró la directora del instituto.
El temor de la hambruna es real. El 2009 fue el año más seco en la historia del país, según las estadísticas decenales del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
La sequía fue provocada por el fenómeno El Niño, que transforma el comportamiento de la atmósfera en todo el mundo.
Este fenómeno suele durar hasta 18 meses, por lo que sus consecuencias podrían durar hasta mayo, para después dar lugar a La Niña, que trae inundaciones a Nicaragua, lo contrario que El Niño.
“Las instituciones del Estado deben tener mayor presencia en los territorios y establecer un diálogo franco y sincero, apartando el interés partidista de estos análisis y más con visión de la gente”, comentó Castillo Flores.
La preocupación en Nueva Segovia va más allá de no tener algo para llevarse a la boca en el próximo tiempo de comida.
Según la directora, ya hay casos de secuestro de productores en la zona, y la delincuencia se ha disparado.
“Estos casos van a ir aumentando, los secuestros, los robos con intimidación, la violencia, porque no hay empleo y la gente quiere buscar cómo resolver”, aseguró.
Otro problema que acarrea la inseguridad alimenticia es el de la salud. Según datos oficiales anteriores a la sequía, uno de cada cuatro nicaragüenses sufre por hambre.
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