ROMA/AFP
Los obispos italianos solicitaron este martes a la población que fomente un «clima de acogida y rechace las tentaciones xenófobas» tras la cacería de inmigrantes del viernes pasado en la localidad calabresa de Rosarno, al sur de Italia.
La xenofobia «genera miedo y la pérdida de toda esperanza», indicó monseñor Bruno Schettino, presidente de la fundación Migrantes y responsable de la sector inmigración de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).
Para el religioso, la evacuación de miles de inmigrantes el sábado tras los enfrentamientos registrados el jueves y viernes entre trabajadores extranjeros y la población local, que dejaron un saldo de 67 heridos en esa localidad de Calabria, demuestra que existen «fallas» en la política de integración.
«Se trató de una pelea entre pobres y perdieron los más pobres, los inmigrantes», subrayó.
Monseñor Schettino considera que en Italia «más que racismo, hay xenofobia», explicó, al hacer una diferencia entre la exaltación de la superioridad de la raza y el odio a los extranjeros.
«Lo que ocurrió fue una revuelta social, no para expulsar a los inmigrantes sino debido al estallido de problemas sociales», dijo.
El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, criticó el lunes en un editorial el «racismo» de los italianos tras los hechos de Rosarno y hasta el papa Benedicto XVI intervino el domingo para condenar de forma enfática el trato dado a los trabajadores extranjeros.
«El inmigrante es un ser humano que debe ser respetado», dijo.
La iglesia católica decretó el 17 de enero jornada mundial del niño migrante y pidió que se «le reserve una atención justa a los inmigrantes menores de edad» de manera que «se favorezca el desarrollo físico, cultural, espiritual y moral».