Es lamentable que muchas personas utilicen las bondades de la libertad de expresión para mostrar públicamente actitudes que son incompatibles con la moral, los valores y la ética.
¿Cómo es posible que se utilice un medio de comunicación que ofrece la oportunidad de publicar los comentarios de los lectores para expresarnos de forma vulgar y soez?
Da vergüenza ver algunos escritos con una ortografía pésima, una redacción detestable y llenos de improperios que nada tienen que ver con el asunto abordado en la noticia.
A mí en lo particular me molesta y me da lástima ver hasta dónde llega la mediocridad de algunas personas. Por ejemplo se casó un artista nicaragüense muy querido, y muchos de los comentarios que aparecen son sobre la posición política del cantante, vulgaridades sobre la sexualidad, la esposa y cualquier otra vulgaridad que están fuera de contexto y plagadas de errores.
¿Ésa es la imagen que damos del país hacia nosotros mismos y hacia el exterior? Con las nuevas tecnologías este Diario se lee en cualquier parte del mundo y es tremendo ver por ejemplo cómo a una lectora uruguaya alguien la ofendió porque sí.
No les basta desmeritar intelectualmente sino que agreden los gustos, la apariencia física, la edad, o las preferencias políticas. ¿Tiene relación con el contenido expresado que alguien sea blanco o mulato, que sea gordo o flaco, mexicano o español?
Alguien decía que debemos prohibir esos comentarios. Es un delgado hilo donde debemos caminar como equilibristas porque estamos a favor de la libertad de expresión, y queremos oír todas las voces, a favor y en contra. Nada es blanco y negro, todo tiene matices, pero debemos hacerlo con respeto, corrección y hasta con elegancia.
Combatamos la vulgaridad, participemos en estos espacios y critiquemos a quienes pretenden desmeritar e inundar con su mediocridad y mal uso del idioma español los espacios de libre expresión en los medios de comunicación.
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