El Ministerio de Relaciones Exteriores aprobó hace días más de 19 movimientos en el servicio diplomático nicaragüense, entre los cuales se “coló” el nombramiento del ex banquero Álvaro Robelo y aliado político del Frente Sandinista (FSLN) como agregado de la embajada de Nicaragua en Francia.
Robelo fue nombrado con categoría diplomática de ministro consejero al sólo efecto del rango protocolar, es decir funge como representante diplomático de nuestra nación ante Francia.
Otra privilegiada en iguales términos fue la hija de Robelo, Mónica Robelo Raffone, la que fue designada como agregada de la embajada de Nicaragua en Italia, con categoría diplomática de ministro consejero al sólo efecto del rango protocolar.
El Gobierno insiste en colocar a Robelo en altos cargos diplomáticos, pese al traspiés ocurrido con éste durante la primera designación en el servicio de relaciones exteriores.
En mayo del 2007, el Gobierno nombró a Robelo como embajador de Nicaragua ante la Santa Sede. Sin embargo, el Vaticano aplicó el “silencio diplomático” a la propuesta de Nicaragua durante más de tres meses, lo que tácitamente fue interpretado como negativa de la Santa Sede a que Robelo fuera el representante de Nicaragua ante ésta.
En esa ocasión, Robelo culpó al entonces Nuncio Apostólico, Jean Paul Gobel, de quien dijo conspiró en su contra para evitar que el Vaticano le otorgara el plácet de estilo. El ex banquero dijo tener un pleito personal con Gobel y hasta lo acusó de delincuente.
“Yo personalmente tengo un pleito con el Nuncio Apostólico, al cual yo lo considero un delincuente, porque este señor había hecho una conspiración contra el Cardenal y contra el Gobierno de Ortega y yo prácticamente tuve que intervenir en eso”, dijo el banquero entonces.
También se ufanó de que a través de sus amistades en el Vaticano logró que el Papa Benedicto XVI diera el permiso al Cardenal Miguel Obando y Bravo para ocupar un cargo en el Gobierno, al frente de la Comisión de Reconciliación y Paz.
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