Diputados de alturas

No cabe duda que en este país tenemos diputados, y políticos en general, de alturas. Eso, aunque a simple golpe de oído podría parecer algo positivo, es en realidad una de las causas del desprestigio de nuestra clase política.

No cabe duda que en este país tenemos diputados, y políticos en general, de alturas. Eso, aunque a simple golpe de oído podría parecer algo positivo, es en realidad una de las causas del desprestigio de nuestra clase política.

Diferente sería que nuestros políticos y nuestros diputados, no importa de qué partido sean, fuesen “de altura” y no lo que en realidad son: “de alturas”.

¿Cuál es la diferencia? Abismal.

Los de alturas, que son todos, pasan toda su vida discutiendo cosas como las que les ocupa en este momento: ¿Qué debo hacer para que me elijan magistrado? ¿Con cuántos votos me garantizo tal o cual ventaja? ¿Qué triquiñuela puedo hacer para meterle zancadilla al correligionario que viene detrás? o ¿ Qué “amarre” puedo hacer con algún poderoso para garantizarme seguir disfrutando este sabroso estilo de vida que me gano con adulación y cepillo en mano?

Si tuviéramos políticos o diputados de altura, sin embargo, desde hace rato estuviera como tema de discusión política el hambre que están sufriendo los municipios de Las Segovias y muchos del centro del país.

Esta hambruna que amenaza y ya es realidad en algunos lugares, se veía venir. El Ineter ya había declarado que ésta ha sido la sequía más severa de que se tenga registro. Los reportes de los gremios productores eran que las cosechas se habían perdido en su totalidad en muchos lugares.

Pero cuando se discutió el presupuesto, por ejemplo, no hubo quien peleara por fondos para hacerle frente a este problema en las zonas que iban a sufrir el hambre y que hasta hoy, a regañadientes, el Gobierno ha empezado a reconocer.

Pero el problema en este caso no es sólo el Gobierno, porque ni siquiera después de que LA PRENSA ha puesto el tema de la hambruna en ocho columnas por varios días y ha demostrado la situación hasta la saciedad, basándose en estudios independientes, declaraciones de gremios y alcaldías incluso sandinistas y yendo a los municipios para comprobarlo, ningún político nacional, ningún diputado, ni siquiera aquéllos que representan a los departamentos afectados, han dicho esta boca es mía.

Eso es porque todos están “en las alturas viendo qué agarran” y ni siquiera los que en teoría dependen del voto de los afectados se preocupan por la situación de estas personas.

Esto se da porque lo que estos políticos y diputados tienen que cuidar como la niña de sus ojos es estar bien con el caudillo del poderoso dedo que los va a colocar en un lugar ganador de la lista para cualquier jugoso cargo.

Los votantes, en este sistema político que tenemos, no cuentan porque, cuando no les roban el voto, su boleta marcada sólo sirve para legalizar la decisión del caudillo, pues es frecuente escuchar a los diputados, por ejemplo, decir: “Yo seguro salgo electo porque voy segundo en la lista”.

Quiero ver si estos señores van a ser tan indolentes el día que se pueda elegir en este país por distrito y habiendo pasado primero por unas elecciones primarias. Cuando tengan que ganarse cada voto a pulso y viéndole la cara a cada votante, las cosas van a ser diferentes, pero mientras tanto, todo un municipio puede morirse de hambre y estos señores van a seguir discutiendo sobre temas “de alturas” pero nunca estarán a la altura de las necesidades que deben resolverse.

eduardo-enriquez laprensa.com.ni

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