Por Cindy Regidor.
Ríe con ganas cada vez que se le antoja y se declara loca, pero consciente de su locura. Caroline Urlacher, mitad nicaragüense y mitad francesa, es una mujer espontánea, risueña y alegre. “Eso sí, cuando hay que serlo, también soy seria”, dice esta licenciada en letras, lenguas y civilizaciones extranjeras, que sueña con ser traductora de la ONU o quizá diplomática para viajar por todo el mundo y conocer culturas. Caroline, además, cuenta que ama la equitación, la danza y los animales.