TEGUCIGALPA/ACAN-EFE
El ex gobernante salvadoreño Elías Antonio Saca pidió hoy en Tegucigalpa que la comunidad internacional reconozca al Gobierno de Honduras que presidirá Porfirio Lobo desde el próximo miércoles.
«Aquí hay un presidente que fue elegido democráticamente» el 29 de noviembre pasado, «que se llama Porfirio Lobo, que es reconocido ampliamente por la población hondureña y que también debe ser reconocido por la comunidad internacional», dijo Saca a periodistas.
«Es importante reconocer lo más pronto posible al Gobierno del presidente Lobo, no se debe perder más tiempo», agregó Saca tras su llegada para asistir a la investidura presidencial el 27 de enero y, mañana, a la del alcalde reelecto de Tegucigalpa, Ricardo lvarez.
Ese reconocimiento se logrará «en la medida que se vayan conociendo las credenciales democráticas del presidente Lobo», consideró.
Es importante que el nuevo Gobierno hondureño sea reconocido, enfatizó, para retomar asuntos pendientes en Centroamérica como «retornar a la mesa de negociaciones con la Unión Europea» para firmar un Acuerdo de Asociación.
Saca también consideró correctas tanto la decisión de Lobo de otorgarle un salvoconducto a Zelaya para que viaje a la República Dominicana como la del presidente de facto, Roberto Micheletti, de ausentarse de sus funciones públicas pero sin renunciar del cargo.
Autorizar la salida de Zelaya es «una decisión inteligente, muy madura; el acuerdo que tomó el presidente Lobo con el presidente (dominicano) Leonel Fernández es un acuerdo que viabiliza la salida diplomática, social y política a este problema», afirmó.
Zelaya permanece en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre pasado tras volver clandestinamente al país.
El ex gobernante salvadoreño subrayó que «el presidente Micheletti ha hecho una acción para colaborar», lo que a su criterio «es lo correcto».
Manifestó que «ojalá se dé» una amnistía política para los involucrados en la crisis y señaló que «Honduras no debe amanecer el día 28 persiguiendo ex presidentes (…), los odios y las venganzas no deben prevalecer».
