El reinado del primer presidente afroamericano de Estados Unidos parece sufrir su primer traspié. Al cumplir el primer aniversario de la toma de posesión ya no es tan popular como al principio y las críticas indican que Barack Obama prometió más de lo que podía cumplir.
Aun año de la toma de posesión, el idilio de Barack Hussein Obama parece haber iniciado una cuenta regresiva. Los números no mienten. En un análisis publicado por www.bbcmundo.com se dice que, a pesar de que Obama asumió el poder con un 76 por ciento de popularidad, ahora el 63 por ciento de los estadounidenses cree que el país va por mal camino.
El hecho de que fuera el primer afrodescendiente en ocupar la silla presidencial de Estados Unidos, además de los mensajes optimistas que movieron a las masas, cubrieron a Estados Unidos con nuevos aires de esperanza. El 20 de enero del 2009 un popular y sonriente Obama asumía el poder en medio de un panorama crítico, tanto económica como políticamente a nivel mundial.
Sin embargo, parecía no temer a la carga y eso le ayudó aún más a aumentar su aceptación entre los que creían en que el cambio había llegado. Las promesas fueron tantas que hasta hubo quienes creyeron que sería capaz hasta de disminuir el calentamiento global —sin exagerar—. Pero, ¿superó la prueba?
El reciente triunfo de los republicanos en el senado de Massachusetts, un estado que desde 1954 había estado ocupado por los demócratas del llamado clan Kennedy (John y Edward Kennedy, quien falleció en el 2009), fue traducido por la prensa y la clase política estadounidense como una derrota significativa para los demócratas, con Obama a la cabeza.
Una derrota que se podría convertir en una piedra en el camino de la tan anunciada reforma al sistema de salud que el presidente busca desde que asumió el poder.
Obama pretende cambiar lo que según él son “las peores normas del ramo de las aseguradoras” en Estados Unidos.
Su propuesta incluye cobertura de seguros médicos accesibles para enfermos crónicos, que los dueños de pequeños negocios puedan acceder a préstamos en caso que no puedan comprar los seguros médicos de sus empleados y prohibiría que las aseguradoras retiren la cobertura en caso de que adquiera una nueva enfermedad una vez firmado el contrato. Sin embargo, éstas y otras medidas que contempla la reforma no se terminarían de ejecutar hasta el 2014, lo que para muchos sería una espera demasiado larga.
Pero todo eso sigue en planes no más, ya que alguien aprovechó el rechazo a los demócratas del clan Kennedy en Massachusetts. Se trata de un hombre que vendió su imagen de humilde que viaja “a pie”, que a sus 50 años aún posee un camión con 300 mil kilómetros recorridos. Y por si fuera poco, su popularidad creció todavía más luego de que reapareciera una vieja fotografía de la revista Cosmopolitan en la que aparecía desnudo en la época de sus años mozos. Su nombre: Scott Brown, quien es ahora el voto número 60 de los republicanos en el Congreso, quienes tienen ahora la mayoría.
Muchos compromisos. “Era tentador creer que este hombre iba a lograr de inmediato el fin de la crisis financiera y de la guerra de Irak, las buenas relaciones con Irán, Rusia, Corea del Norte, Venezuela y Cuba, el cierre de Guantánamo, la reforma de salud, la creación de empleos y hasta el fin del calentamiento global”, comenta BBCmundo en un reportaje titulado “Un año de Obama: Fin del romance”.
El cierre de la cárcel en Guantánamo, en la que permanecen 198 prisioneros, fue prometido para enero de este año, pero el Presidente estadounidense no logró el impulso suficiente en el Congreso. Incluso, algunos miembros de su propio partido le dieron la espalda a esta iniciativa que, de haberse logrado, hubiera marcado un punto y aparte en la política del anterior presidente George W. Bush, quien ha sido señalado como el responsable de convertir a Guantánamo en un lugar al margen de las leyes y el derecho internacional.
En la Declaración Conjunta de Estados Unidos y la Unión Europea, firmada el 16 de junio del 2009, se estableció que los países europeos que quisieran, podrían acoger a prisioneros que permanecen en Guantánamo aún sin tener cargos en su contra, pero que no pueden volver a sus países. Hasta ahora, sólo una docena de ellos han sido beneficiados con este compromiso y han sido trasladados a Francia, Irlanda, Portugal, Bélgica, Hungría, Bermudas e Italia.
No obstante, el atentado fallido contra un avión que viajaba de Amsterdam hacia Detroit, la Navidad pasada, perpetrado por un nigeriano, provocó que la Casa Blanca detuviera las repatriaciones de los 92 yemeníes que representan la mayoría de reclusos en Guantánamo.
La guerra. Según el analista Sergio Bendixen, citado por la BBCmundo, la izquierda del Partido Demócrata condenó que Obama haya enviado nuevas tropas a Afganistán, mientras que la derecha se queja de que EE.UU. no está mostrando un rol de superpotencia.
En febrero de 2009, casi a un mes de haber asumido el puesto, Barack Obama anunció que enviarían 17 mil soldados a Afganistán para hacerle frente a los insurgentes que suelen encrudecer sus ataques pasada la época de invierno, y de paso para atender la seguridad en la frontera con Pakistán.
El 26 de octubre pasado Obama dijo que nunca dudaría en usar la fuerza para proteger a su pueblo y sus intereses, y también prometió que no se precipitaría en tomar la decisión de enviar a más militares a la guerra. “No voy a arriesgar sus vidas a menos que sea absolutamente necesario y, si es necesario, los apoyaremos”, dijo Obama durante un encuentro en una estación aérea naval, en Florida.
Pero en diciembre anunció un nuevo envío de tropas. Esa vez serían 30 mil soldados que, junto a los que ya estaban en Afganistán, sumarían un total de cien mil militares estadounidenses en ese país, que llegaron —en palabras de Obama— “con el fin de enfrentar a la rebelión y de tranquilizar los grandes centros de población” y que se retirarían en julio del 2011.
Y claro, es necesario incluir el tan cuestionado Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado en medio de una nube de críticas que él mismo terminó de alimentar con una contradictoria justificación: “A veces la guerra es necesaria”.
Mientas tanto, Bendixen sostiene que los estadounidenses deben tener paciencia ya que los resultados de los tantos planes de Obama requieren tiempo. “Gobernar no es fácil”, dice, “especialmente al heredar una multitud de problemas: entre ellos la crisis económica, dos polémicas guerras y un desprestigio internacional a los que se suma una oposición recalcitrante de los republicanos en el Congreso para sacar adelante las propuestas de campaña”.
A pesar de todo, el analista opina que la baja en la popularidad de Obama no responde por completo a una mala gestión en la Casa Blanca, más bien a un comportamiento común en el que la “luna de miel” de un presidente con los electores tiende a bajar los ánimos una vez superado el primer año de mandato.
Entre los logros que diversos analistas le atañen a Barack Obama está el hecho de haber priorizado la guerra, aún con todo el rechazo político recibido y los resultados que podrían surgir de esto.
Además, la creación de un fondo de rescate financiero de casi 800 mil millones de dólares para evitar la depresión económica, pero que no logró superar el diez por ciento de desempleo entre sus ciudadanos, el más alto desde 1983, según información de la agencia AFP.
Y aunque la Casa Blanca asegura que con ese plan de estímulo se salvaron un millón de empleos y evitaron que la crisis fuera aún peor, los opositores a Obama preferirían que los 200 mil millones de dólares que aún quedan en el Fondo fueran utilizados para reducir el déficit presupuestario, que alcanzó la cifra récord de 1,4 billones de dólares el año pasado.
Por ahora, la salida que le queda al Presidente es utilizar esos 200 mil millones de dólares restantes de la mejor manera posible para emplear al 10 por ciento de su población y quizás de esa manera recuperar la confianza perdida. Entre los anuncios que ha hecho, dijo que tomarán medidas para invertir en infraestructura, ahorrar energía, reducir impuestos a las pequeñas empresas, que al fin al cabo son las que crean más puestos de trabajo en Estados Unidos.
Crítica a opositores
El presidente Barack Obama acusa a los republicanos de oponerse a sus esfuerzos de estímulo económico y a su plan para reformar la salud pública.
“Nos obligaron a que diéramos esos pasos, la mayoría de las veces sin la ayuda de un partido de oposición, que, desgraciadamente, después de haber contribuido con sus políticas al estallido de esta crisis, decidió dejársela a otros para que la resolvieran”, dijo.