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Los Soza siguen viviendo drama de la deportación

La tranquilidad que rodeaba el hogar de la familia Soza, en Florida, sufrió un brusco giro hace un año cuando agentes del Servicio de Inmigración se presentaron a la vivienda para capturar y luego deportar a Maricela Vallejos de Soza, el sostén emocional y espiritual de los niños.

Corresponsal/Miami

La tranquilidad que rodeaba el hogar de la familia Soza, en Florida, sufrió un brusco giro hace un año cuando agentes del Servicio de Inmigración se presentaron a la vivienda para capturar y luego deportar a Maricela Vallejos de Soza, el sostén emocional y espiritual de los niños.

Han pasado 12 meses desde la abrupta separación y las cosas no han variado mucho para los tres integrantes de esa familia, que aún permanecen en Estados Unidos batallando por obtener un estatus legal que les permita volver a estar junto a su madre, detenida el 19 de diciembre del 2008 por las autoridades de Migración.

Maricela fue deportada el 28 de enero del 2009 a pesar de ser beneficiaria de la Ley Nacara, que protegió a miles de nicaragüenses, y además del Estatus de Protección Temporal (TPS).

Aunque el caso se encuentra en apelación en una Corte Federal, todavía no hay respuesta.

ESPOSO ESCONDIDO Y EL DRAMA CONTINÚA

Ronald Soza, esposo de Maricela, llegó a Estados Unidos en 1995 y aún permanece indocumentado.

Por esa razón, con el temor de ser deportado, permanece escondido y se las arregla a como puede para trabajar y conseguir el sustento de sus hijos Cecia y Ronald, de 13 y 10 años de edad respectivamente.

La relativa calma que habían logrado alcanzar Ronald Soza y sus dos hijos en estos 12 meses de separación, se vio alterada nuevamente hace unos días por el fantasma de la deportación.

“Estábamos viviendo en otro lugar por razones de seguridad. Los niños, al salir de la escuela, me esperaban en la casa de una vecina mientras yo terminaba de trabajar y los pasaba recogiendo, pero mi susto fue que la vecina me llamó y me dijo que no me apareciera por ahí porque Inmigración estaba rondando la casa donde vivíamos antes. Creo que me siguen buscando”, dijo Ronald Soza, con tono de preocupación.

El temor y la incertidumbre se han apoderado nuevamente de Soza. El nuevo incidente le ha obligado a tomar otras medidas para poder permanecer en Estado Unidos. Su mayor preocupación es la seguridad de sus hijos.

Por ahora no pondrá un pie más en su antiguo barrio, en Pompano Beach, 70 kilómetros al noreste de Miami.

Mientras tanto sus hijos permanecen bajo custodia de Nora Sándigo, la directora ejecutiva de la Fraternidad Americana Nicaragüense, organización que ha respaldado a la familia desde que inició la tormenta.

ALUMNOS DESTACADOS

Cecia y Ronald (hijo) se verán obligados a cambiar de escuela, ambiente y amigos.

Según los planes, su residencia será a partir de ahora en Miami Dade, pero el traslado definitivo ha presentado algunos retrasos, ya que Cecia es una alumna destacada que recibe clases avanzadas, por lo que la tutora, Sándigo, está realizando las gestiones necesarias para conseguir un cupo en una escuela destinada para ese tipo de estudiantes.

La directora ejecutiva de la Fraternidad Americana Nicaragüense dice que los niños están sufriendo, por el retroceso en la leve estabilidad que habían logrado alcanzar en el último año.

“El día que los llegué a recoger a la escuela lloraban abrazados”, comentó.

NIÑOS REFLEXIONAN

La difícil situación que enfrentan ha hecho madurar a Cecia, quien reconoce el esfuerzo de su padre y cree que es él el que más sufre de los tres, porque no sólo le hace falta su esposa, su hogar, sino que también a diario debe lidiar con múltiples preocupaciones.

“Él tiene que protegerse de Inmigración, tiene que trabajar para mantenernos, hay que pagar muchas cosas y vive preocupado y pendiente por nosotros”, dijo la pequeña.

“Ha sido un año difícil para nosotros, pero ahí vamos, ahora tenemos responsabilidades y preocupaciones que antes no teníamos, pero tenemos la esperanza de que mi mamá regresará y estamos a la espera de ese día”, agregó.

Al consultarle a Sándigo sobre por qué decidió asumir la responsabilidad de los hermanos Soza, dijo: “porque son niños, es nuestro deber apoyarlos, hay miles de niños que están viviendo en similares condiciones y espero que el Juez que verá el caso de la familia Soza sea justo y benevolente, para que puedan estar unidos nuevamente”.

Alfonso Oviedo, abogado de la familia Soza, informó que la Corte de Apelaciones emitió una resolución la semana recién pasada, en la que alega no tener jurisdicción en el caso y que deberá ser un Juez de Inmigración quien defina la situación del matrimonio Soza.

Oviedo dijo estar a la espera de la respuesta del Juez de Inmigración, donde ya existe una causa abierta. Una de las estrategias empleadas por el abogado fue someter varios juicios de manera simultánea con el fin de encontrar una respuesta favorable ante una de las instancias judiciales.

Por ahora, la madre de los pequeños permanece alojada en casa de una hermana en Managua, a la espera de la solución de su caso. Sin trabajo, el único alivio que le queda es la comunicación vía telefónica que mantiene cada día con sus hijos y esposo.

COMENTARIOS

  1. carla
    Hace 12 años

    Creo que es tiempo que el Sr Soza acuda en busca de ayuda donde su Consul de Nicaragua en Miami.

    Que no se deje instrumentalizar por los dizque «opositores» y busque ayuda en su Gobierno.

    La Sra. Sandigo hace rato que anda en busca de fondos y va a utilizar a quien sea para conseguirlos, este caso va para largo y merece otro tipo de atención.
    El Consul de Nicaragua en Miami, Luis Martínez, es uno de los luchadores por NACARA y tiene exelentes contactos en el Congreso.
    Carla

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