Mis amados ladrones

Casi todo lo mejor que tengo no ha servido para saciar el hartazgo de éstos mis gratuitos simpatizadores. Apartándome de la sátira y de su cáustico humor, deseo manifestar que he sido víctima de cinco robos y dos asaltos más fractura de la clavícula izquierda y mis anteojos hechos añicos incluidos. Entonces comienza un auténtico calvario: ultrasonido, radiografías, hospital, medicinas, silla de ruedas, cuidados intensivos, dolor físico y angustia familiar.

Ellos, siempre dedicados con fervor a su antiguo oficio y aprovechando los aires navideños del nuevo año. Estos pobrecitos, alpinistas, trepadores de muros y tejados, felinos, cautos y sinvergüenzas, no dejarán de perseguirme. Hay que observar que compartimos las mismas inclinaciones o gustos: relojes, joyas, TV de plasma, amplios microwave, CD clásicos, parlantes de exquisita fidelidad para escuchar obras maestras de la Filarmónica de Berlín, Viena, Londres o Varsovia.

Casi todo lo mejor que tengo no ha servido para saciar el hartazgo de éstos mis gratuitos simpatizadores. Apartándome de la sátira y de su cáustico humor, deseo manifestar que he sido víctima de cinco robos y dos asaltos más fractura de la clavícula izquierda y mis anteojos hechos añicos incluidos. Entonces comienza un auténtico calvario: ultrasonido, radiografías, hospital, medicinas, silla de ruedas, cuidados intensivos, dolor físico y angustia familiar.

Bella historia, ¿verdad? Ante todos estos sucesos vale la pena preguntarse que dónde diablos se encontraba nuestra laureada policía, diariamente elogiada hasta encumbrarse a siderales alturas, donde las denuncias ya no son escuchadas. Ellos balbucean que no hay recursos, completa iliquidez, cero disponibilidad. Y con esto olvídese de la apaleada que recibió. ¿Y la cooperación internacional? Veamos. La respetada comisionada jefa, viaja a Europa. Allá presenta un paquete de gestiones económicas para sanear problemas de la institución, calcula cuarenta millones de dólares, en Alemania recibe sesenta millones, con promesas positivas en un próximo futuro, aplausos, excelente. El reino de España, generoso como siempre nos envía becas, equipo motorizado (motos y patrullas), adiestramiento y también aportes en efectivo. Continuamos. El presidente Chávez entrega 70 motos, la Embajada americana ofrece instrumental, aparatos y materiales para el laboratorio de criminalística. China Taiwán, corazón de oro, gira cheques y se encarga de suplir año con año telas y uniformes para unos diez mil hombres. Y para cerrar con sus promesas el presidente Ortega entrega 200 motos para vigilancia y logística. Muy bien, así todo marchará sobre ruedas. Otros comentarios. El narcotráfico se ha convertido en nuestro “donador estrella”. La Policía Nacional se apunta diez en los conceptos fundamentales de: servicios de inteligencia, seguimiento, sacrificio, heroísmo, sangre, bajas, honor y luto. El drama continúa, la tragedia también. Entonces los señores de Cártel de Sinaloa, de Lorenzana o como se llamen comienzan a temblar, y tienen toda la razón. Muchas toneladas de cocaína se han capturado. Qué lindo. Además de sofisticadas lanchas, motores fuera de borda de 200 o más caballos, automóviles, camionetas todo terreno, casas, fincas. Todo un botín, la lotería de Nueva York. Millones de dólares en preciosos fajos de efectivo caen cada 30 días o poco más. Cómo quisiéramos nosotros que esa habilidad para apresar “a los de afuera” se pudiera superar para atrapar “a los de adentro”, esos que frecuentemente despellejan a los que nos hemos quedado en esta tierra. Si hemos llamado al 118, mientras los queridos asaltantes nos están quebrando el pescuezo, la famosa Estación III nos contesta, no hay gasolina, las patrullas no sirven, nos piden que les mandemos combustible y también taxis, los pobres no tienen ni bicicletas. Y nos preguntamos ¿para que sirve el teléfono 118? Al presentar su presupuesto anual al Gobierno ¿la Policía no incluye combustible? Y ¿por qué razón no tiene bombas internas para su consumo diario? Contrato con Petronic, sin impuesto, sólo basta la autorización del Presidente. Fácil, ¿verdad?

Ningún país se desarrolla en solitario recordamos al presidente Mao, aunque todavía nos quedan siglos para abandonar el indeseado tercer mundo. Gracias presidente Mao por su acertada profecía.

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