Cooperación mejora instituto

Un sueño hecho realidad representa para los habitantes del empalme de Boaco la segunda etapa del instituto bautizado con el nombre de “Lauralee Scheiderman”, en memoria de la mamá del benefactor de la comunidad, Jake Scheiderman, presidente de la Fundación Santa Helena. Jake Scheiderman ha sido impulsor de varios proyectos sociales en esa zona, con el apoyo solidario de donantes privados de los Estados Unidos y en esta ocasión del Gobierno de Irlanda.

La segunda etapa del Instituto Lauralee Scheiderman, inaugurada ayer, beneficia directamente a más de 250 estudiantes. LA PRENSA/ A. MARTINEZ

CORRESPONSAL/ BOACO

Un sueño hecho realidad representa para los habitantes del empalme de Boaco la segunda etapa del instituto bautizado con el nombre de “Lauralee Scheiderman”, en memoria de la mamá del benefactor de la comunidad, Jake Scheiderman, presidente de la Fundación Santa Helena.

Jake Scheiderman ha sido impulsor de varios proyectos sociales en esa zona, con el apoyo solidario de donantes privados de los Estados Unidos y en esta ocasión del Gobierno de Irlanda.

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  • La directora del instituto, María Leticia Sánchez Fonseca, señaló que la matrícula de este año se aumentó en relación con el año pasado y que la única manera de agradecer este gesto de solidaridad incondicional es darles agradecimientos a los miembros de la Fundación Santa Helena y a su presidente Jake Scheiderman.
Jake Scheiderman expresó que seguirá buscando fondos para continuar apoyando a la comunidad del empalme, y en particular para trabajar en la educación de los niños, “porque el futuro depende de ellos”.

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“La comunidad siempre había soñado con un instituto acá y compartimos ese sueño con la gente del empalme de Boaco y hasta este año hemos podido cumplir con este sueño”, destacó Jake, a como lo llaman cariñosamente los pobladores del lugar.

Los fondos para el proyecto del instituto en sus dos etapas fueron aportados por el Fondo de Inversión Social de Emergencia, el Banco Mundial, Gobierno de Irlanda y donaciones de gente privada de los Estados Unidos.

La construcción de la segunda fase del instituto, para aumentar la capacidad del centro que inicialmente nació como un ciclo básico, comprende seis aulas, servicios higiénicos y un centro de computación para atender una matrícula de aproximadamente 300 alumnos del casco urbano del empalme y de unas siete comunidades aledañas.

Múltiple cooperación

El primer aporte del padrino del empalme inició en el año 2000 con la construcción del campo de beisbol de la comunidad, posteriormente se continuó con un parque para los niños, la cancha de baloncesto, un proyecto habitacional de 64 viviendas y el instituto. Además se brinda apoyo a jóvenes con becas, atención en salud y un cibercafé.

Jake Scheiderman, presidente de la Fundación Santa Helena, expresó que después de diez años de estar apoyando a la comunidad del empalme de Boaco, se siente “como en familia”, lo que quedó en evidencia al dar su agradecimiento por el gesto de la comunidad de bautizar el instituto con el nombre de su madre, Lauralee Scheiderman, quien en varias ocasiones visitó la comunidad, lo cual agradeció con la voz entrecortada por la emoción.

Agregó que todos los proyectos que se han hecho en el empalme han contado con el apoyo de toda la comunidad, donde existe una inversión (con dinero privado) de casi medio millón de dólares. Sólo en el instituto el aporte corresponde a unos 300 mil dólares.

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