Metas siempre existen, pero el camino para hacerlas realidad no siempre es fácil, más en un país como Nicaragua donde las oportunidades para cursar una carrera universitaria, y ya no se diga un postgrado o maestría, se reducen a pocos. Quienes llegan a lograr esta meta deben enfrentar una serie de dificultades, y tener los suficientes ingresos económicos es la principal.
Ser la opción que facilite el acceso de esos estudiantes o profesionales con deseos de superación pretende el Programa Financiamiento para las Mayorías, impulsado por el Banco de Integración Centroamericana (BCIE), que colocó 20 millones de dólares a disposición de los países de la región, exclusivamente para Crédito Educativo de estudios superiores. Taiwán aportó 10 millones de dólares a través del Fondo de Desarrollo y Cooperación Internacional Taiwán (ICDF) y los otros 10 millones el BCIE.
Dos universidades nicaragüenses, la Universidad Americana (UAM) y el Ave María College fueron las primeras en suscribir convenios para acceder a parte de los fondos, que igual podrán ser manejados por la banca privada.
Silvio Conrado, representante del BCIE en Nicaragua explicó que los requerimientos del interesado en obtener el Crédito Educativo, son: ser aceptado por una universidad, la entidad tiene que hacer un análisis económico para determinar el monto que puede concederse, el cual posteriormente se pasará al banco que dará el aprobado final.
Se estableció condiciones a la banca privada que acceda a los fondos para flexibilizar los requerimientos. La tasa de interés no será mayor al 9.5 por ciento y el plazo para que el estudiante pague será 15 años, con cinco años de gracia.
Se trata de un método de financiamiento que mundialmente existe donde la cultura es que el mismo interesado en obtener una licenciatura, postgrado o máster, adquiere un crédito bancario para cubrir los años de estudio y luego cuando ya es rentable laboralmente paga el crédito. De esto se trata el programa Crédito Educativo.
Chin Mu Wu, embajador de Taiwán en Nicaragua, expresó que se trata de “promover el sentido de la responsabilidad”, que se debe afianzar en las aulas de escuelas y universidades.
“En Taiwán igual, los estudiantes aunque provengan de familias ‘ricas’ quieren estudiar con sus propios esfuerzos y recursos, eso le da la seguridad que el futuro tendrá toda la responsabilidad de pagar ese préstamo”, destacó el embajador recordando que esta cultura es común en países de primer mundo, lo cual es bueno que se reproduzca en otras naciones para crear el compromiso de ser emprendedores a los futuros profesionales
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