LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Hugo Ramón García

El clamor de Fátima

Esa humilde mujer, en su clamor de Justicia ha recurrido a los diputados que conforman la Comisión de paz, Defensa, Gobernación y Derechos Humanos de la Asamblea Nacional. Y para reforzar su valiente postura se apostó frente al Edificio Central de la Corte Suprema y en algunas rotondas de Managua, demandando castigo para el victimario.

Ella, como toda mujer agraviada espera una justa aplicación de la Ley que permita sentar un precedente, para que estos hechos vergonzosos y cobardes no sigan ocurriendo y repitiéndose en esta sociedad tan desnaturalizada, en la que los frecuentes agravios físicos y morales contra la mujer ocupan escandalosos espacios en las morbosas estadísticas de la delincuencia.

Esta bien que Fátima, ultrajada en su honra, eleve su denuncia formal, pero¿ quién garantiza que habrá justicia? ¿Acaso los tribunales son responsables para dar una lección a los que abusan de una indefensa mujer, sumándose a ello la descarada tolerancia de las autoridades en general que se muestran indiferentes a estos casos cuando los hechores del delito pertenecen al partido de Gobierno? No es de extrañarse que el día de mañana exoneren de responsabilidad penal al violador de Fátima Hernández. Ya estamos acostumbrados a vivir sin justicia .

Es muy fácil contemplar con miradas de esperanza a la hermosa dama de ojos vendados que sostiene una balanza, personificando el equilibrio de la justicia. Pero no pasa de ser un símbolo porque la realidad es otra: el drama de buscar lo que no hay, de lo que hace mucho tiempo se ha perdido por culpa de los gobiernos de turno, y más sobre todos en este régimen que constantemente la viola.

¿Cómo podemos esperar que la justicia tenga presencia en un país domesticable como el nuestro, donde los antivalores medran a la vuelta de una esquina? Se ha perdido lamentablemente todo sinónimo de honradez pública; tienen mas peso la inmoralidad y la corrupción que la virtud; la credibilidad se ha eclipsado y los buenos sentimientos se van extinguiendo como se extingue la tarde cuando cae en el ocaso.

La justicia la han vuelto incrédula. Nadie confía en ella. Y por mucho que la invoquen, nunca llega porque la tienen crucificada en el Gólgota moderno, o en el mundo de la infamia, y ante el macabro episodio que le ha tocado vivir a Fátima, es preciso invocar aquella moraleja: “No lastimes a una mujer ni con el pétalo de una flor”.

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