Lo mataron por un celular

Triste fue el final de Carlos Sánchez, de 25 años, un huérfano que profesaba la religión evangélica, quien murió apuñalado el pasado jueves en Chinandega, cuando varios sujetos lo asaltaron.

Carlos Sánchez. LA PRENSA/S. MARTÍNEZ

CORRESPONSAL /CHINANDEGA

Triste fue el final de Carlos Sánchez, de 25 años, un huérfano que profesaba la religión evangélica, quien murió apuñalado el pasado jueves en Chinandega, cuando varios sujetos lo asaltaron.

Sánchez llegó hace tres meses desde Tola, Rivas, para buscar empleo en Chinandega, el que encontró hace un mes en una telefónica como promotor de ventas.

Según un informe policial, la víctima circulaba en el barrio Guadalupe, del supermercado Palí 3 cuadras al Sur, cuando vecinos del lugar le alertaron que guardara su teléfono celular, pues un par de ladrones merodeaban por la zona en una bicicleta.

Segundos después, los delincuentes le dieron alcance al joven y uno de ellos se lanzó de la bicicleta y lo condujo a la esquina opuesta, donde le propinó una herida en el cuello y el costado izquierdo para despojarlo de su billetera y el celular.

Según testigos, el muchacho se desplomó mientras los ladrones huyeron hacia el Oeste, pero fueron perseguidos hasta las riberas del río Acome sin lograr atraparlos.

Éste es el sitio donde mataron al joven Carlos Sánchez el pasado jueves en Chinandega. LA PRENSA/S. MARTÍNEZ

Un par de jóvenes trasladaron al muchacho hacia el Hospital España, donde los médicos hicieron el mejor esfuerzo para salvarle la vida, pero fue imposible porque expiró a la medianoche.

Sánchez llegó de Rivas el año pasado con un grupo de evangélicos. Hace tres meses decidió buscar nuevos rumbos en occidente y fue alojado en la iglesia Asambleas de Dios.

Varios jóvenes comentaron ayer que Carlos, en un testimonio, dijo que deambulaba en las calles porque era huérfano.

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