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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Marvin Saballos Ramírez

¿Vale la pena prepararnos ante desastres?

“Chile se encuentra preparado para enfrentar grandes terremotos”, decía la presentadora chilena de CNN al reportar las primeras informaciones sobre el megasismo de 8.8 grados, que la madrugada del sábado 27 de febrero asoló la región de Concepción en Chile; la presidenta Bachelet expresaba que pedirían ayuda internacional cuando conocieran lo que se necesitaba, que por el momento daban respuesta a la emergencia con sus propios recursos.

En contraste, en el terremoto de magnitud 7.0 recién ocurrido el 12 de enero en Puerto Príncipe, un periodista haitiano por Euronews clamaba pidiendo ayuda al mundo: “No tenemos medios para reaccionar”; el Presidente se presentó públicamente hasta varios días después y fue la comunidad internacional la que asumió la atención de la emergencia.

En Chile, las noticias de los días posteriores dieron cuenta de la inmensa magnitud de los daños causados por el sismo, el posterior maremoto que asoló las costas, de los derrumbes de montañas, de la desesperación de la población y de saqueos de comercios al tardar en llegar la ayuda, especialmente alimentaria.

Una primera lección que se extrae es que los megadesastres pueden inhabilitar o retardar la puesta en funcionamiento de los sistemas de emergencia, aun en los países que se suponen se encuentran con mejor preparación ante ellos. Recordemos la experiencia del huracán Katrina en Nueva Orleáns, en el país más desarrollado del mundo. Todavía se escuchan los reclamos por reacción tardía e inadecuada ante la dimensión del desastre.

En el caso chileno, vale rememorar que el día miércoles 22 de mayo de 1960 se produjo en la ciudad de Valdivia un movimiento sísmico, cuya magnitud llegó hasta los 9.5 Richter. ¡El terremoto más potente del mundo del cual se tenga registro con sismógrafos! Tan potente que modificó rasgos de la orografía chilena. Realmente, según el Instituto de Sismología de la Universidad de Chile, se presentaron 9 terremotos entre 7.0 y 9.5 Richter durante el período del 21 de mayo al 6 de junio de 1960. Es como si Managua fuera sacudida por 9 terremotos seguidos con potencia muchísimo mayor al de 6.2 grados del 23 de diciembre de 1972. ¿Cómo quedaríamos?

Los terremotos en Chile son particularmente violentos, tanto así que literalmente conmueven al planeta entero. El de 1960 y el de 2010 causaron desplazamientos de varios centímetros del eje terrestre.

Ante terremotos tan potentes, a partir de nuestra experiencia de Managua, esperaríamos destrucción total y gran número de muertos. En Chile se reportan poco más de 800 fallecidos (en Managua tuvimos más de 10 mil) y la mayoría de las edificaciones resistieron. En realidad, la mayor destrucción y muerte parecen haber sido causadas por el maremoto. Haití, con un sismo semejante al de Managua, reporta más de 200,000 víctimas.

Chile se precia de contar con centros de estudios sísmicos de buen nivel, regulaciones constructivas apropiadas, sistemas de respuesta ante emergencias con alta tecnificación y preparación de su población ante los desastres. Quizá eso les contribuyó a minimizar los daños humanos y en infraestructura.

Entonces, la segunda lección es que la preparación sí vale.

Conocemos todos que Nicaragua es un país que enfrenta numerosas amenazas de potenciales desastres: estamos en el borde de placas tectónicas, lo que nos hace altamente sísmicos, formamos parte de uno de los segmentos más activos del “cinturón de fuego” del océano Pacífico y por tanto altamente volcánicos (prácticamente desde cualquier ciudad del Pacífico podemos ver un volcán humeante), igual nos encontramos en el corredor de huracanes y expuestos a sus devastadores vientos e inundaciones. Además de sequías, incendios forestales, deslaves, y últimamente hasta de tornados.

La preparación ante los desastres es una imperiosa necesidad de nación. Hemos avanzado en el conocimiento de las amenazas que enfrentamos, en regulaciones ambientales y constructivas, en la formación de instituciones de manejo de desastres como la Defensa Civil y el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres y también en campañas educativas y preparación de los municipios.

Pero cabe preguntarnos: ¿Como país estamos adecuadamente preparados? ¿Aplicamos los conocimientos, las leyes, tenemos hábitos de vida que nos prepararán y mitigarán los daños ante los inevitables desastres que enfrentaremos?

Preparémonos, las lecciones están enfrente. ¿Entre Chile y Haití, en qué punto estamos?

COMENTARIOS

  1. Melvin
    Hace 12 años

    Felicidades Marvin, es un buen articulo de mucha utilidad y que llama a la reflexion no solo al estado nicaraguense, sino tambien a los ciudadanos.

  2. Carlos Duran Pallavicini
    Hace 12 años

    ¿Vale la pena prepararnos ante desastres?…Claro que si….No solo para los naturales, sino también para los sociales…debemos desarrollar una conciencia nacional para enfrentar juntos todos los nicaragüenses, estos riesgos. Gracias profesor, tu articulo es de cinco estrellas….ser precavido es de sabio. ¿Vale la pena prepararnos ante desastres espiritual?…El mayor terremoto esta por venir y es carácter simbólico. Rev:16:18,19.

  3. julio
    Hace 12 años

    La Prensa debe de impulsar una campana de orientacion e informacion sobre los riesgos de desastres que tiene nicargau.

    El articulo del sr.saballos es muy educativo.

  4. Chema
    Hace 12 años

    Que no nos pase lo de Haiti, que nadie estaba preparado. Hay que tomar medidas de preparacion en la casa, como ilustra el profesor Saballos, aun en los paises mas preparados cuando el desastre es grande tarda en llegar la ayuda.

    Felicito a La Prenmsa por esos articulos

  5. mayesta
    Hace 12 años

    Como dice Carlos Duran Pallavicini, es importante estar preparados, tanto para los desastres naturales como para los sociales.
    Es importante destacar que estamos conviviendo con una naturaleza viva, que ésta tiene sus propias leyes de funcionamiento contra las cuales no podemos atentar, la afectación a la naturaleza, los asentamientos en zonas de riesgo, la pobreza, el desconocimiento, la despreocupación, son solo algunos de los factores que acentúan la peligrosidad de los desastres natura

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