Proyecto de apoyo agrícola para enfrentar sequía

Hay satisfacción entre familias de diversas comunidades del municipio matagalpino El Tuma-La Dalia porque acaban de cosechar el frijol que cultivaron durante un irregular subciclo productivo de apante y una parte de ese producto servirá para mitigar la escasez de alimentos en comunidades de la zona seca del país.

CORRESPONSAL/MATAGALPA

Hay satisfacción entre familias de diversas comunidades del municipio matagalpino El Tuma-La Dalia porque acaban de cosechar el frijol que cultivaron durante un irregular subciclo productivo de apante y una parte de ese producto servirá para mitigar la escasez de alimentos en comunidades de la zona seca del país.

Se trata de un proyecto impulsado por el organismo Catholic Relief Service (CRS) en coordinación con cooperativas y organismos no gubernamentales, en beneficio directo de mil nueve familias que cultivaron mil 500 manzanas de frijol en las zonas húmedas de los departamentos de Estelí y Matagalpa, con la intención de asistir después a la población vulnerable de las zonas afectadas por la sequía.

La familia de Mayra Castro Pérez, en el sector dos de la comunidad El Granadillo, en El Tuma-La Dalia, recibió semillas de frijol para la siembra de apante, con la condición de devolver dos quintales del grano por cada quintal de semilla que recibió a través del proyecto.

En idénticas condiciones para todos los beneficiarios en Estelí y Matagalpa, CRS espera acopiar unos mil 879 quintales de frijol para atender a una cantidad similar de familias cuyas reservas alimentarias están agotadas en las zonas afectadas por la sequía, explicó Santos Palma, funcionario de ese organismo.

Palma agregó que la asistencia en las zonas secas será a través de la entrega de frijol para consumo y semilla para la siembra del próximo subciclo de primera, iniciativa que Laura del Socorro Calero Sánchez, pequeña productora de la comunidad El Granadillo, valoró como “muy positiva y buena porque es una forma de solidaridad”.

“Nos ayudamos nosotros en el momento en que necesitábamos la semilla y sabemos que al devolver el grano también va a ser de mucho beneficio para otras personas que necesitan ayuda”, agregó Calero.

Por su parte Aldo Rodríguez, de la comunidad Quilile, destacó que “el proyecto nos ha apoyado en un momento en que no teníamos para comprar semillas y nos ha dado la oportunidad de cosechar y también podamos apoyar a otras personas que en otros lugares no tienen el privilegio de sembrar”.

En la ejecución del proyecto, cuyo costo asciende a 120 mil dólares, CRS ha coordinado acciones con sus socios locales, entre éstos algunas cooperativas como Flor de Dalia, a la cual están integrados Castro, Calero y Rodríguez.

Asimismo, en el proyecto han intervenido organismos socios de CRS como la Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (Addac), entre otros.

Palma señaló que el proyecto “es una experiencia piloto y es una forma de fortalecer los vínculos de solidaridad entre familias que viven en zonas secas con las que habitan en zonas húmedas. Además es una manera de poder aumentar la capacidad para atender a las familias afectadas (por la sequía) y aumentar la capacidad de respuesta en situaciones similares en un futuro”.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: