TEGUCIGALPA/ACAN-EFE
La periodista hondureña Karol Cabrera, víctima el pasado 1 de marzo de un atentado en Tegucigalpa en el que murió un colega suyo, dijo que se encuentra asilada en el Hospital Militar, por temor a que la maten cuando salga, informa hoy la prensa local.
«Estoy asilada aquí porque no me garantizan mi seguridad y no tengo adonde irme», dijo Cabrera al diario Prensa Libre que hoy publica sus declaraciones.
«A mi me dieron de alta hace quince días, pero supliqué aquí en el hospital que no me echaran porque siguen las amenazas, estoy asilada dentro del Hospital Militar», añade la declaración de Cabrera al mismo rotativo.
Cabrera, ingresada tras el atentado en el estatal Hospital Escuela y después remitida al Hospital Militar por su seguridad, relató que en su brazo izquierdo le han colocado una placa metálica y varios tornillos porque quienes atentaron contra su vida se lo destrozaron.
Además, tiene otra herida de bala en el costado izquierdo.
«No sé cómo les voy a pagar, pero si no puedo, yo traigo una carpa y me quedo viviendo aquí, porque yo no duro una hora viva allá afuera», dijo Cabrera al periódico La Tribuna.
«Estoy asilada aquí porque no me garantizan mi seguridad y no tengo adonde irme», insistió la comunicadora, quien además teme por la vida de los policías que eventualmente le puedan brindar seguridad.
«El día que salga no voy a aceptar a los policías porque quiero que me masacren como ellos quieren, ya no quiero más muertos y a los policías los van a matar», señaló Cabrera.
El periodista que acompañaba a Cabrera cuando se registró el atentado era su amigo Joseph Ochoa, quien la iba a dejar a su casa en el extremo noreste de Tegucigalpa.
Desconocidos que se movilizaban en otro vehículo dispararon más de 30 balas contra el automóvil en que viajaban Ochoa y Cabrera.
Según el relato de Cabrera, los criminales se bajaron del vehículo y remataron a Ochoa, pero a ella no le dispararon quizás porque se hizo la muerta.
Cabrera es conocida en Honduras por conducir polémicos programas de televisión y radio, con un estilo particular de denuncias, a veces con un lenguaje áspero y trabajó en el estatal Canal 8 de televisión durante el régimen que presidió Roberto Micheletti tras el golpe de Estado a Zelaya.
Según ella, las amenazas en su contra se incrementaron a raíz de sus críticas y denuncias sobre presuntos actos de corrupción del gobierno que presidió Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009 cuando promovía una consulta popular para reformar la Constitución.
Una hija de Cabrera de 16 años que es estaba embarazada fue asesinada en diciembre pasado en el mismo sector donde ella sufrió el atentado del 1 de marzo.
El embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, quien pocos días después del atentado visitó a Cabrera en el Hospital Militar, le dijo que contara con apoyo de su país, pero, según la periodista, el diplomático no le ofreció asilo político.