CORRESPONSAL/BOACO
Los pobladores de Boaco están de luto por el fallecimiento del padre Edgar Santamaría, quien por 18 años fue el párroco de la iglesia Santiago de esta ciudad, en medio de lágrimas y rostros compungidos, sus restos fueron velados en el templo al cual llegó en 1992.
Producto de una enfermedad terminal que lo aquejó por casi un año y que le provocó la pérdida de uno de sus miembros inferiores, el sacerdote a quien los feligreses católicos le llamaban cariñosamente “monseñor” Santamaría, falleció la mañana de ayer, en el hospital José Nieborowski de Boaco, luego de batallar contra la muerte y ante quien finalmente se rindió, cumpliéndosele su deseo de morir el día del Santísimo.
Las muestras de dolor y de afecto hacia el guía espiritual no se hicieron esperar, ya que desde que se conoció la dolorosa noticia las familias boaqueñas colmaron los alrededores del hospital para acompañar el féretro hasta la iglesia parroquial Santiago, donde fue velado desde el mediodía de ayer, y hoy será sepultado en el cementerio central de Boaco.
Hasta su última morada el padre Santamaría, expresó su inmenso amor por los ancianos, a quienes se dedicó con especial cariño como parte de su trabajo sacerdotal.
Desde el año pasado el padre Santamaría, en vista de su enfermedad, delegó el mando del Hogar de Ancianos Señor de la Divina Misericordia, que él mismo fundó hace 10 años, a un grupo de personas de la sociedad boaqueña, integrada por profesionales y personas interesadas en el desarrollo de su comunidad.
A ellos les pidió que cuidaran de sus “muchachos” (los ancianos) a como él les llamaba con cariño.
Fidelia Maradiaga y Solihet Forouka Martínez Guerrero, ésta última coordinadora del comité central de apoyo al Hogar de Ancianos, reiteraron su compromiso de continuar la obra heredada por el padre Santamaría, con el apoyo de toda la comunidad.
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