En las últimas semanas han arreciado los ataques contra la Iglesia católica, representada por el Papa Benedicto XVI, a quien incluso han amenazado con arrestarlo cuando llegue el 5 de septiembre próximo al Reino Unido, por los abusos sexuales que han cometido algunos sacerdotes.
Repudio y condeno el abuso sexual venga de donde venga. Estoy totalmente de acuerdo con la posición del Obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, quien ha expresado que dentro de la Iglesia nicaragüense y sobre todo en las dos Diócesis que él administra hay “cero tolerancia a los abusos sexuales y los que la cometen deben pagar por esos actos abominables”.
Creo que en los ataques contra la Iglesia católica hay una gran mal intención de muchos grupos poderosos que la adversan, porque en los momentos cruciales siempre dice las palabras que muchos no quieren escuchar. Por ejemplo, el Papa Benedicto XVI en su encíclica social habla de que se debe de respetar la dignidad humana a través de un medio laboral, de la redistribución de las riquezas y la caridad que todos debemos de tener con los que tienen menos o nada.
En Nicaragua la Iglesia realiza, además de la evangelización, una serie de proyectos sociales como la construcción de dos salas para enfermos en cuidados intensivos en el Hospital Psiquiátrico. En la escuela Casita Azul monseñor Carlos Avilés atiende a niños de escasos recursos económicos. En el proyecto San Martín, en Nueva Vida, monseñor Miguel Mántica da alimento, educación y amor a más de 1,400 menores de familias pobres.
Monseñor Jorge Solórzano, administrador diocesano de Matagalpa, trabaja con niños de basureros para reintegrarlos plenamente a la sociedad. También contaba con un consultorio ambulatorio que andaba en todas las comunidades para atender y dar medicinas al campesinado, donde ni políticos, ni alcaldes llegan para pedir su voto menos para apoyarlo. Incluso uno de sus proyectos era construir un hospital en ese departamento ante tanta necesidad de la población de La Perla del Septentrión.
También en Granada las Misioneras Siervas de Cristo Rey trabajan en un proyecto muy bonito con niñas abusadas sexual y físicamente. Esas niñas son abandonadas porque sus padres emigraron a Estados Unidos o Costa Rica y no tienen donde vivir, a quienes además de darle atención psicológica, las acogen como sus hijas y tratan de darles educación y reintegrarlas a la sociedad, pero con sanidad en su corazón.
En el caso de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Amado Peña hace una gran labor con laicos en el basurero de Acahualinca, en el sistema penitenciario de Managua y en la cárcel de mujeres La Esperanza, llevando no sólo alimento sino también alegría que tanto necesitan los privados de libertad.
El modelo del sacerdote debe ser Cristo, enseñar con su propia vida y obras la santificación de su alma. En este tema debemos de defender a la Iglesia, porque son unos pocos los que dañan la imagen de esta institución, creo que hay sacerdotes que en verdad llevan su vida en completa comunión con Dios.
Yo también elevo como miles de nicaragüenses, oraciones a Dios por el Santo Padre Benedicto XVI, por los reiterados ataques que es víctima, cuando él no es culpable y no se le ha acusado de ningún delito. ¡Que Dios bendiga a la Iglesia!
La autora es periodista
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