Nicas: violencia no es “justa ira del pueblo”

Nueve de cada diez nicaragüenses, es decir un 92.3 por ciento, se siente avergonzado debido a las acciones emprendidas por grupos afines al presidente Daniel Ortega, al atacar el martes pasado el hotel Holiday Inn, donde las bancadas de oposición realizaron una sesión para enviar el decretazo a la Comisión de Justicia. Tales acciones no lograron impedir que la sesión se efectuara, no obstante uno de los principales resultados fue daños a la propiedad privada, lesiones a diputados, así como que huéspedes del Holiday Inn se mostrasen preocupados por el ataque con morteros y piedras, después que el ex magistrado Rafael Solís, quien estaba frente a la Asamblea Nacional, conminara a los simpatizantes orteguistas a trasladarse al hotel capitalino.

“La gente está rechazando y manifestando su total y absoluta desaprobación de este tipo de acciones y de actividades de protesta, es importante porque dijeron (los orteguistas) que era la justa ira del pueblo, pero no es cierto”. Raúl Obregón, gerente

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Nueve de cada diez nicaragüenses, es decir un 92.3 por ciento, se siente avergonzado debido a las acciones emprendidas por grupos afines al presidente Daniel Ortega, al atacar el martes pasado el hotel Holiday Inn, donde las bancadas de oposición realizaron una sesión para enviar el decretazo a la Comisión de Justicia.

Tales acciones no lograron impedir que la sesión se efectuara, no obstante uno de los principales resultados fue daños a la propiedad privada, lesiones a diputados, así como que huéspedes del Holiday Inn se mostrasen preocupados por el ataque con morteros y piedras, después que el ex magistrado Rafael Solís, quien estaba frente a la Asamblea Nacional, conminara a los simpatizantes orteguistas a trasladarse al hotel capitalino.

Aunque para el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, la reacción de las turbas era la “justa ira del pueblo”, sólo un 3 por ciento se siente orgulloso por los ataques del pasado martes, mientras que un 4.8 por ciento optó por no responder.

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  • Los disturbios que se registraron durante tres días la semana pasada fueron condenados por diversos sectores del país, entre ellos cívicos, políticos y religiosos.
A esa condena se sumó la preocupación de gobiernos de Europa y el de Estados Unidos, lo que fue reflejado en los distintos medios de comunicación, también a nivel centroamericano.

Para la encuestadora M&R, es bastante alentador que un poco más del 80 por ciento de los identificados como sandinistas se sientan avergonzados por las acciones de acoso, destrucción que impulsaron los grupos que dicen representar a su partido, en la lucha por la democracia.

Seis de cada 10 sandinistas repudian la actuación de los grupos que son calificados como paramilitares o pandillas que pueden salir del control de la dirigencia FSLN.

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En su primera aparición pública desde que ocurrieron los disturbios, en el lanzamiento de la jornada de vacunación en Masaya, el presidente Daniel Ortega no se refirió a la crisis política, que algunos analistas consideran es originada por su afán reeleccionista, así como su interés de mantener a Roberto Rivas en el Poder Electoral, para que garantice una nueva victoria electoral al FSLN.

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Raúl Obregón, gerente general de la firma M&R, considera que esto es uno de los hallazgos más importantes de la encuesta realizada a raíz de los disturbios que afectaron además del Holiday Inn la sede del Movimiento Vamos con Eduardo (MVE) y la misma Asamblea Nacional.

“La gente está rechazando y manifestando su total y absoluta desaprobación de este tipo de acciones y de actividades de protesta, es importante porque dijeron que era la justa ira del pueblo, pero no es cierto”, precisó Obregón.

Y es que ese rechazo es bastante alto en cuanto a aquellos que se identifican como sandinistas, ya que el 81.1 por ciento dice sentirse avergonzado, contrario a un 9.5 por ciento que se muestra orgulloso y un mismo porcentaje que prefiere no responder.

NO APRUEBAN VIOLENCIA

A la vergüenza de la mayoría de nicaragüenses se sumó el repudio a los ataques impulsados por grupos que, más que orteguistas, hay quienes consideran que son pandillas contratadas por algunos dirigentes para sembrar el caos en las calles capitalinas.

El 80.8 por ciento de los encuestados repudió esas acciones, mientras que el 11.5 por ciento dice identificarse con ellas, y para el 6 por ciento las mismas le son indiferentes. En esta ocasión, también un alto porcentaje de sandinistas, el 58.2 por ciento repudia los ataques a propiedad privada y pública, aunque un 32.8 por ciento se identifica con las acciones de disturbios y para el 5.5 por ciento es indiferente.

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La oposición es más contundente al repudiar los actos de violencia, con un 95.9 por ciento, mientras que para un 2 por ciento les parece correcta, y en un mismo porcentaje señalan ser indiferentes a las mismas.

Uno de los argumentos de dirigentes sandinistas para movilizar a sus grupos afines fue que la oposición boicoteaba la labor legislativa a través de chantajes políticos para imponer su agenda, no obstante, para el 50 por ciento los diputados opositores no han podido reunirse debido a que simpatizantes del partido de Gobierno impidieron su ingreso al parlamento.

Por su parte, el 38.6 por ciento coincide con las afirmaciones de miembros de la bancada oficialista, que expresan que no se lograban reunir porque los diputados opositores no querían trabajar, mientras que el 7.6 por ciento no se identifica con ninguna de las dos afirmaciones planteadas en la encuesta.

Tanto los simpatizantes de la oposición como de los sandinistas defienden las posiciones de sus dirigentes, ya que el 76.1 por ciento de los ciudadanos que se presentan como opositores responsabiliza al Frente Sandinista de la paralización en la Asamblea Nacional, mientras que un 72.1 por ciento de esa organización política culpa a la oposición de no querer legislar.

En su primera aparición pública desde que ocurrieron los disturbios, en el lanzamiento de la jornada de vacunación en Masaya, el presidente Daniel Ortega no se refirió a la crisis política, que algunos analistas consideran es originada por su afán reeleccionista, así como su interés de mantener a Roberto Rivas en el Poder Electoral, para que garantice una nueva victoria electoral al FSLN.

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