El milagro de los preescolares comunitarios

Son las 10:30 a.m. y las clases no han terminado en el preescolar comunitario Fuente de Agua Viva, ubicado en el barrio Sol de Libertad, del Distrito Seis de Managua.

El preescolar comunitario Fuente de Agua Viva atiende a unos 40 niños, pero carece de mobiliario y materiales didácticos. LA PRENSA/ M. LORÍO

Son las 10:30 a.m. y las clases no han terminado en el preescolar comunitario Fuente de Agua Viva, ubicado en el barrio Sol de Libertad, del Distrito Seis de Managua.

Esta casa, donde se atienden a más de 40 niños en edad preescolar, podría ser una muestra de la realidad que viven los más de cinco mil preescolares comunitarios que existen en Nicaragua, que reciben poca o nula atención por parte de las autoridades educativas del Gobierno Central y que, por lo tanto, están en manos de los profesores, de los padres de familia y de la cooperación de organismos no gubernamentales.

Cada día de clases en los preescolares comunitarios es, prácticamente, un milagro que es posible por los maestros, algunos de los cuales reciben un bono de 500 córdobas rara vez de parte del Gobierno; por padres de familiar que apoyan facilitando materiales didácticos e, incluso, algún rincón de sus viviendas y por alguna ayuda que prestan uno que otro organismo no gubernamental.

Aunque Sheyla de los Ángeles Vidarreyna, de 5 años, desea una escuela con sillas y mesas en buen estado y un amplio patio con juegos infantiles, su realidad incluye únicamente la sala de una vivienda —donde funciona el preescolar— que no dispone de pizarra para enseñar las lecciones diarias.

“Quiero una escuela bonita”, pide Vidarreyna, mientras los demás niños continúan con su tarea.

La profesora del preescolar, Karen Amalia Guerrero, asegura que la única ayuda que este preescolar recibe es de uno que otro organismo no gubernamental que les provee de una pequeña cantidad materiales didácticos.

“Lo que dan es poco, por ejemplo ahorita lo que nos dieron (a inicios del Año Escolar 2010) fueron tres blocks, cajitas de plastilina, como cinco cajas de lápices de colores, tres cajitas de lápiz de grafito, acuarelas y esto es muy poco para la demanda de niños”, enfatiza Guerrero.

Este centro comunitario ya tiene más de cuatro años de funcionar y hasta la fecha no ha recibido ninguna ayuda por parte de las autoridades educativas del Gobierno.

Los niños del preescolar comunitario Fuente de Agua Viva  tienen que pasar la hora del recreo en lo que minutos antes era el salón de clases. LA PRENSA/ M. LORÍO
“Tenemos ahorita 25 niños de primero y segundo nivel y 15 niños en tercer nivel (antesala para el primer grado de Educación Primaria). El Mined no nos da capacitación para saber cómo atender a los niños en las aulas de clases”, admite Guerrero, aunque no por ello sus esfuerzos disminuyen para atender a los pequeños.

Por su parte, Ana Miriam Rivas Urbina, propietaria de la vivienda donde funciona el preescolar Fuente de Agua Viva, manifestó que el preescolar público más cercano al barrio Sol de Libertad se ubica a más de un kilómetro y además no dispone de más cupos.

“Yo la estoy prestando (su vivienda) a partir de este año, porque ellos (los niños) posaban en una iglesia evangélica, pero ya no pudieron seguir allí. Entonces como tengo una niña discapacitada y por no andar con ella para arriba y para abajo, entonces les dije (a las docentes del preescolar) que yo prestaría mi casa aunque el local no fuera grande”, cuenta Rivas.

El preescolar comunitario funciona en el porche de la vivienda, un sitio que mide aproximadamente poco más de cuatro metros de largo y tres de ancho.

En esta vivienda, además de la incomodidad que causa el no disponer de un espacio físico amplio para el desarrollo de la enseñanza inicial, los estudiantes añoran un patio con juegos de diversión.

No obstante, mientras los 11 niños que asistieron este día al preescolar, a pocos metros en el interior de la vivienda Rivas Urbina prepara el almuerzo para su familia integrada por cuatro personas.

HISTORIA DE TRES DÉCADAS

Hace 30 años exactamente surgió lo que hoy se convertiría en el alivio de la Educación Preescolar Nacional: Los preescolares comunitarios.

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  • En el Plan de Desarrollo Institucional emitido por el Mined, se indica que la población estimada en edad de tres a cinco años es de 400 mil niños, que son los que en teoría deben recibir educación preescolar.
De éstos, tan sólo el 55 por ciento tiene acceso a la educación preescolar.

De esta cantidad, el 70 por ciento de los niños asiste a los preescolares comunitarios y un 30 por ciento es atendido por el Mined a través de los preescolares que reciben apoyo presupuestario por parte de la institución educativa, sobre lo cual no se conocen montos exactos.

“Esa proporción de estudiantes es la que va a los preescolares comunitarios, pero hay alrededor de 179 mil niños que están excluidos del sistema escolar preescolar”, destacó Dayra Valle, investigadora del IEEPP.

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La educación preescolar representa la base de todo el aprendizaje del ser humano. En esta etapa, los niños de tres a cinco años aprenden a leer y a escribir sus primeras letras y realizan las primeras operaciones matemáticas. No obstante, los maestros comunitarios piden al Mined les capacite para ofrecer una mejor enseñanza.

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En casas, canchas, iglesias o dónde sea, un grupo no muy grande de educadoras asume el rol, que por defecto debería ser asumido por el Ministerio de Educación (Mined) y el Gobierno Central, o que bien deberían prestar un mayor apoyo al “milagro” que ocurre en los preescolares comunitarios.

En Nicaragua se estima que existen cerca de 400 mil niños, de entre tres a cinco años de edad, que demandan educación preescolar. De éstos, se calcula que 179 mil no reciben ningún tipo de atención educativa.

En el 2009 el Mined registraba 2,128 preescolares a nivel nacional. Sin embargo en el país existían otros 5,888 preescolares comunitarios, según cifras del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).

Es decir, alrededor del 73 por ciento de los centros preescolares del país eran atendidos por la comunidad y sólo un 27 por ciento por el Mined.

“Estamos hablando de una increíble cantidad de preescolares comunitarios y si vemos la cantidad de cuántos niños están asistiendo a los preescolares comunitarios, vemos que es la mayoría”, señala Dayra Valle, investigadora del IEEPP.

Los niños del preescolar comunitario Fuente de Agua Viva  tienen que pasar la hora del recreo en lo que minutos antes era el salón de clases. LA PRENSA/ M. LORÍO
Noel Quezada Rocha, director nacional de formación y capacitación en las escuelas de liderazgo del Movimiento Comunal, señala que la iniciativa de los preescolares comunitarios surgió hace 30 años, cuando la comunidad vio la necesidad de ampliar la oferta de educación ante una demanda que no disponía de acceso a la educación pública.

“Los primeros preescolares surgieron en el norte y occidente del país, es decir, hay una acción espontánea grande de tal manera que a estas alturas los preescolares se han venido institucionalizando con vida propia y en estos 30 años se han realizado esfuerzos como mejorar la capacidad profesional de aquellos que se dedicaron a esta tarea”, señala Quezada.

Actualmente el Movimiento Comunal tutela a 1,800 preescolares comunitarios a nivel nacional. “Vamos a seguir en la lucha para conseguir que los niños de aquellas comunidades que tienen la escuela alejada tengan su preescolar comunitario”, promete Quezada.

Dayra Valle, investigadora del IEEPP, señala que la idea de los preescolares comunitarios surgió en los años 80, pensando en el ámbito rural, donde el Mined no tenía presencia.

“Pero ya en los 90 varía un poco el rol que éstos (los preescolares) tenían, porque se abandonó bastante el tema de los preescolares y vino un impulso de los preescolares comunitarios. A la fecha, hay un impulso mayor de los preescolares comunitarios, sobre todo porque el Mined invierte cada vez menos en la educación inicial”, comenta Valle.

Una investigación elaborada por el IEEPP demostró que los preescolares sobreviven por la autogestión y una mínima cantidad por el apoyo del Mined. Por ejemplo, visitó 10 preescolares comunitarios ubicados principalmente en la región norte del país.

PRESUPUESTO EN CAÍDA

Un profesor de un preescolar comunitario obtiene poco más de 500 córdobas mensuales en concepto de un bono del Mined, quien en teoría debería asegurar la calidad educativa en el país. El costo de la canasta básica mensual de 53 productos ya supera los 8,600 córdobas, según el Instituto Nacional de Información para el Desarrollo (Inide).

No obstante, esta ayuda no llega a todos los docentes de los preescolares comunitarios.

“Así como se atiende a la Educación Primaria tiene que verse la Educación Preescolar, porque ésta es la base de todo el trayecto educativo de las personas (…). Es lamentable que ellos (el Mined) no apoyen a los preescolares”, sostiene la profesora Guerrero.

Karen Guerrero. LA PRENSA/ M. LORÍO
Para este año el presupuesto asignado a la educación preescolar es de 81.03 millones de córdobas, frente a 80.62 millones de córdobas destinados el año pasado, según el Presupuesto General de la República.

No se sabe con certeza los fondos que el Mined destina para apoyar a los preescolares comunitarios disgregados en todo el territorio nacional. Las autoridades educativas prefieren guardar silencio.

En contraste, por ejemplo para el rubro de “publicidad y propaganda” la Presidencia de la República presupuestó unos 3.7 millones de córdobas para “pinturas, tintes y colorantes” que, según fuentes extraoficiales, podrían financiar las vallas publicitarias y rótulos que se ven por diversas regiones del país —con la imagen del presidente de la República, Daniel Ortega— muchos de ellos con la frase: “Nicaragua en el Alba, cristiana, socialista, solidaria”.

“PARA PAGAR LA LUZ”

El preescolar comunitario Estrella de David, del barrio Anexo de Villa Libertad, en Managua, atiende a más de 40 niños y desde su fundación, en el 2004, no ha recibido apoyo del Mined.

Este centro escolar se diferencia de muchos otros preescolares comunitarios, pues los niños disponen de un espacio construido para funcionar como centro escolar.

Tienen algo de mobiliario escolar, material didáctico y baños higiénicos en condiciones mejores.

La particularidad de este centro escolar es que los pequeños estudiantes y las cuatro educadoras que ahí laboran disponen de la ayuda del organismo Capri y Ramnatela Italia.

Aleyda Cano, coordinadora de este centro escolar, manifestó que con la ayuda que recibe por parte del Mined, tan sólo logra pagar el recibo de la luz.

Ana Rivas.  LA PRENSA/ M. LORÍO
“No es nada lo que recibimos, este bono de 500 córdobas que recibimos cada mes sólo me resuelve el pago de la luz”, reiteró Cano.

Para Jorge Mendoza, enlace del Foro Educación y Desarrollo Humano (FEDH), en el país hay una percepción “sesgada” sobre la cobertura de la Educación Preescolar en general.

“Con la educación preescolar en general hay una percepción sesgada sobre la cobertura, porque hablar de educación inicial tan sólo se refiere a la educación de tres a cinco años, (…) no hay ninguna oferta para los más chiquitos (niños de cero a tres años)”, manifiesta Mendoza.

Hay un segmento de la población infantil de cero a tres años que, según el Censo de Población del 2005, equivale a unos 235 mil niños que no reciben ningún tipo de atención educativa.

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