El Papa Benedicto XVI ofició ayer una misa en la Plaza del Comercio, en el corazón de Lisboa, a la que asistieron unas 200,000 personas, en la que exhortó a los portugueses a contribuir a la edificación de Europa con su “identidad cultural y religiosa”. En su primer baño de multitudes en Lisboa, ciudad a la que llegó camino de Fátima, Benedicto XVI dijo que en este mundo cada vez más secularizado es necesario anunciar “con vigor y alegría” la muerte y resurrección de Cristo, “corazón del cristianismo, palanca de nuestra fe, viento impetuoso que arrastra cualquier miedo e indecisión, cualquier duda”.
LA PRENSA/AP/ARMANDO FRANCA
