CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
Un viento huracanado, al atardecer del miércoles, arrancó el techo y perlines de un pabellón de clases ubicado al fondo del edificio del Colegio Adventista, sitio donde estudian en turno matutino 150 niños de distintos barrios de la ciudad de Chinandega y de El Viejo.
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La fuerza del viento lanzó las láminas hacia el Oeste, a tres casas vecinas de la colonia El Naranjo, ubicadas a orillas de la carretera hacia El Viejo, sin provocar víctimas.
En las casas los daños fueron en el cableado eléctrico, averías en la pared de la vivienda de Jackelin Núñez y en techos de las casas de Verónica Carrillo y don Rosalío Pérez.
En el pabellón dañado se ubican siete aulas y el cafetín, ahí reciben clases estudiantes de preescolar hasta el sexto grado.
SORPRENDIDOS
Los niños y padres de familia se mostraron sorprendidos la mañana de ayer al llegar al centro educativo y observar lo que había ocurrido, y dijeron que esperan que el lunes hayan concluido las reparaciones.
Natividad Medina Peralta es madre de dos pequeñas que estudian cuarto grado y solicitó el apoyo de las autoridades municipales y del Ministerio de Educación (Mined) para reparar de inmediato el pabellón.
Leonor Pereira, directora del Colegio Adventista, dijo que de lograr recursos para instalar de nuevo el techo, pretenden apoyar a los vecinos afectados.
El alcalde sandinista de Chinandega, Enrique Saravia, manifestó que analizarían los daños para determinar la ayuda que se necesita en el lugar.
El día del incidente, los bomberos voluntarios procedentes de la ciudad de Chinandega y de El Viejo, ayudaron a levantar el zinc que había sido arrancado por el fuerte viento.
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