Mientras la jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, repite que la liberación de los 24 tripulantes que viajaban en el barco Vitality —donde encontraron 938 tacos de cocaína—, “es el procedimiento que nos obliga las investigaciones”, el ex procurador Alberto Novoa señala que el Estado de Nicaragua cometió lenidad, o falta de dureza en exigir el cumplimiento de los deberes o en castigar las faltas.
El barco mercante, perteneciente a la naviera CGM-CEMA, ancló en Puerto Corinto la mañana del jueves para dejar y cargar mercancías, pero por informes de Inteligencia la Policía Nacional conoció que el buque traía droga y ésta fue decomisada el mismo día.
Sin embargo, un día después tanto el buque como su tripulación siguieron su rumbo hacia Puerto Quetzal, en Guatemala, sin el debido proceso de investigación.
“Independientemente que no haya sido una responsabilidad directa del capitán, tiene que ser investigado en Nicaragua como han sido investigados todos los conductores de camiones que traen droga, aunque ellos no supiesen que eso era droga”, señaló Novoa.
El ex procurador general recordó que “todos los conductores o auxiliares de cualquier medio, ya sea terrestre, naval o aéreo”, cuando conducen medios de transporte donde se encuentra droga, “por lo menos son sometidos a la investigación del Ministerio Público y la Policía, para que un juez determine su participación o responsabilidad”.
Mencionó que le causó “asombro” que el barco y su tripulación hayan partido, “porque de una u otra manera las personas, o el jefe por lo menos, tenía que responder por ese cargamento, así como responde por otras cargas que contiene el buque”.
Tomando en cuenta que era un buque comercial y que la mercadería tenía un destino, lo que debió hacerse es liberar el barco, pero con otro personal que lo navegara, explicó.
“Creo que hemos cometido una falla internacional, desde el punto de vista de la seguridad jurídica”, destacó Novoa, debido a que el delito fue cometido en Nicaragua y, por lo tanto, cualquier persona que esté relacionada debió de ser investigada en el país.
GRANERA: ES “PARTE DE LA INVESTIGACIÓN”
Al ser consultada sobre el tema, la jefa de la Policía, comisionada Aminta Granera, justificó la liberación de los tripulantes del barco y dijo que “es parte de la investigación”.
“Estos operativos tienen que verlos enmarcados en un contexto mucho más amplio que el de Nicaragua, entonces esto es por las propias investigaciones, por el trabajo operativo”, dijo ayer por la mañana cuando asistió a la celebración del 20 aniversario del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.
“No teníamos indicios ni certezas de que esta tripulación estuviera vinculada con el trasiego de la droga, y tenemos muchos contactos y muchas relaciones en este momento con agencias policiales de la región y del mundo, de tal manera que podamos coger a los verdaderos responsables de ese enorme cargamento de droga”, sostuvo Granera ante la insistencia de por qué no se investigó a los que viajaban en el barco.
La Primera Comisionada recalcó que “no es error” de la Policía y aseguró que pronto se “van a ver los resultados” de este procedimiento.
“Éste es el procedimiento que nos obligan las investigaciones, hasta donde los tenemos”, afirmó.
El buque portaba una bandera de Chipre y en él viajaban 11 tripulantes de nacionalidad egipcia —incluyendo al capitán Walid Moustafa Andezin—, seis de Myanmar, tres de Filipinas y el resto de Sri Lanka, Grecia, Pakistán y Sudán.
La Policía informó que el barco zarpó de Hong Kong y pasó por Buenaventura, Colombia, antes de llegar a Nicaragua. El barco mercante trasladaba dos mil 400 contenedores con productos varios.
Cuando se le preguntó a Granera de qué cártel podía proceder la droga, dijo que “probablemente” de Colombia.
El barco dejó en revisión 15 contenedores, donde la Policía buscaría más droga. La cocaína incautada venía en sacos de 600 libras, cargados con cemento blanco procedente de Colombia.
Inicialmente la Policía calculó que el cargamento de droga podría sumar hasta 2,500 kilos de cocaína, pero la cifra que oficializaron fue de 1,028 kilos.
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