Las primarias, difíciles pero necesarias

Las votaciones primarias para escoger los candidatos que se postulan en las elecciones de gobernantes y representantes, constituyen un excelente mecanismo democrático de participación ciudadana. Pero además de su valor per se, al garantizar que los candidatos en las elecciones nacionales sean escogidos por el voto previo de los mismos ciudadanos, las primarias tienen otras virtudes adicionales de gran importancia.

Las votaciones primarias para escoger los candidatos que se postulan en las elecciones de gobernantes y representantes, constituyen un excelente mecanismo democrático de participación ciudadana. Pero además de su valor per se, al garantizar que los candidatos en las elecciones nacionales sean escogidos por el voto previo de los mismos ciudadanos, las primarias tienen otras virtudes adicionales de gran importancia.

Según los expertos electorales de diversos países, las primarias sirven para reforzar la disciplina de la militancia de los partidos; aumentar las simpatías de la población hacia los partidos y personas participantes; evaluar la estructura y eficacia de la organización; desarrollar la capacidad de movilización y comunicación de los partidos; poner en forma el aparato político; dar aliento a la militancia y a los simpatizantes; facilitar la vinculación con el pueblo; identificar más correctamente las necesidades y aspiraciones populares y por lo tanto elaborar mejores propuestas programáticas; foguear a los candidatos; detectar las fallas del movimiento; corregir los errores y facilitar los ajustes para presentarse a la batalla electoral con el adversario, con mejores posibilidades de éxito. También se dice que las primarias pueden ser negativas al fomentar el enfrentamiento entre quienes aspiran a conseguir las candidaturas, pero este riesgo se puede neutralizar si la competencia se maneja con madurez política.

Todavía no está claro si en Nicaragua habrá elecciones libres y limpias el próximo año. Esto dependerá de diversos factores, sobre todo de que haya un cambio sustantivo en el Consejo Supremo Electoral, comenzando por sustituir a los actuales magistrados que están absolutamente desacreditados, con personas honorables y confiables. Sin embargo, de todas maneras la oposición tiene que unirse y organizarse, y debe realizar las primarias como si tuviese la certeza de que habrá elecciones libres y limpias el próximo año, incluso para reforzar la lucha porque las haya. Las primarias no son importantes sólo para participar en las elecciones nacionales, sino también para preparar la organización que librará las batallas decisivas, electorales o no, por la libertad y la democracia.

La idea de las primarias ha calado en la oposición al régimen autoritario de Daniel Ortega, inclusive en aquellos partidos que siguen siendo caudillistas y sus cúpulas quisieran seguir escogiendo a sus candidatos en misas negras, por aclamación de delegados amaestrados o por el dedazo del líder o caudillo. Prácticamente todos los partidos de oposición, organizaciones civiles y personalidades democráticas independientes, no sólo han acogido la idea de las primarias sino que han dado pasos concretos en busca de un acuerdo global para celebrarlas y escoger candidatos únicos para las elecciones del próximo año.

A juzgar por las informaciones, ya hay un preacuerdo para que las primarias interpartidarias sean organizadas por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Aunque organizar elecciones no es la función de esta organización de la sociedad civil, su solvencia ética, su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su independencia política en relación con los partidos y movimientos partidistas, hacen de la CPDH un instrumento idóneo para organizar las primarias con el apoyo y la confianza de los participantes.

Pero la CPDH por sí sola no tiene capacidad para cumplir una tarea tan compleja y costosa, como es la organización de las elecciones primarias. Necesariamente la CPDH tendría que articularse con otras organizaciones cívicas de vocación democrática, a las cuales también les interesa que el proceso político de Nicaragua se vuelva a encausar en el sistema de elecciones libres y limpias, que es una garantía fundamental para la conservación y la renovación de la democracia.

La unión de organizaciones cívicas es indispensable para constituir una gran estructura que sea capaz de organizar las primarias de manera ordenada y confiable. Sin embargo su formación también podría ser una dificultad, por los celos y las desconfianzas de los políticos y sobre todo por el interés de algunos de ellos, en que las elecciones primarias sean a la medida de su conveniencia. Y por lo tanto, creen que entre menos entidades independientes participen en la organización de las primarias sería mucho mejor para ellos

No obstante, dada la gravedad de la situación del país es deseable que nadie se eche hacia atrás en el proyecto de las primarias interpartidarias, y que todos los políticos que participen en ellas den la lección de transparencia y honestidad que —con justa razón y derecho— están reclamando para las elecciones nacionales de noviembre del 2011.

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