Las recomendaciones del médico le ordenan a José María Campos, de 75 años, que guarde reposo en su casa. Además de un problema de artritis en las piernas, que lo obliga a auxiliarse de un par de muletas, es hipertenso y tiene problemas de diabetes.
Sin embargo, la mañana de ayer se unió a un centenar de adultos mayores, que a pesar de la fuerte lluvia, marcharon de la Estatua de Montoya, Managua, en dirección a la casa del presidente Ortega, que también funciona como despacho presidencial, para solicitarle que presione a las autoridades del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que cumpla con el Artículo 49 de la Ley de Seguridad Social, que establece pensiones reducidas a quienes no lograron completar las 750 cotizaciones.
“No debería estarme mojando, pero tengo que hacer el sacrificio porque cada vez que hay estas movilizaciones me levanto”, indicó Campos, quien durante toda su vida trabajó como conductor de furgones.
POLICÍA NO LOS DEJÓ
A pesar de que se trataba de una marcha pacífica, sin armas ni morteros, los ancianos sólo lograron avanzar una cuadra, pues se encontraron con vallas y un cordón de más de 20 policías que les impidieron el paso hacia la casa de Ortega.
Pero ningún representante del Gobierno salió a recibirlos y fue un agente policial quien les indicó que una representación de los adultos mayores sería recibida, luego que culminara una reunión que se estaba realizando en la también secretaría del FSLN.
La espera se prolongó un poco más de dos horas, tiempo durante el cual los ancianos tuvieron que esperar bajo la lluvia, sólo para ser informados que no serían atendidos, lo que los manifestantes consideraron un desaire por parte del Gobierno.
Ante la negativa, y aún bajo la incesante lluvia que no les dio tregua, los ancianos se dirigieron a los semáforos de Montoya, decididos a paralizar el tráfico vehicular, donde permanecieron hasta el mediodía, a pesar de las enfermedades crónicas que padecen.
“Esto que hemos hecho el día de hoy (ayer) ha sido para nosotros un éxito, porque hemos demostrado que tenemos la capacidad de sacrificio y que tenemos la disposición de seguir esta lucha hasta conseguir la pensión”, expresó Porfirio García, presidente de la Unión Nacional del Adulto Mayor.
Una disposición de lucha se hace evidente en doña Juana Ortiz, quien aunque recibe una pensión mensual de 1,500 córdobas se unió a la marcha para reclamar la pensión de su marido, quien hace cinco años le fue diagnosticado cáncer en la próstata.
“Tal vez Dios quiera que antes que se muera podamos conseguir algo”, expresó Ortiz, mientras sus ojos se le llenaban de lágrimas.
Entre tanto, García aseguró que pretenden agudizar las protestas, hasta que logren que el INSS les otorgue las pensiones reducidas a las que tienen derecho, pues el Artículo 49 de la ley aún está vigente.
“Podrán concederse pensiones reducidas, no menores del 40 por ciento del salario prescrito, para aquellos casos en que habiendo el asegurado cumplido la edad de retiro, no haya cumplido el período de calificación (750 semanas de cotizaciones), siempre que acredite como mínimo absoluto cinco años de pagos de cotizaciones”, dice la ley.
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