HOLANDA/ESPECIAL PARA LA PRENSA
El eurodiputado liberal holandés Hans van Baalen celebró ayer la victoria de su partido en las elecciones legislativas y auguró que si en los siguientes meses se conforma un gobierno de centro-derecha, “será muy crítico” con la administración del presidente nicaragüense Daniel Ortega.
“Si el nuevo gobierno es de centro-derecha, será muy crítico con el gobierno sandinista y apoyará a la oposición nicaragüense. Si se forma un gabinete de centro, no habrá muchos cambios y si se organiza una coalición de centro-izquierda, Daniel Ortega tendrá un nuevo aliado como España”, pronosticó.
Nicaragua recibe un apoyo monetario de 24 millones de euros anuales provenientes de Holanda, sin embargo esa cantidad se ha visto reducida tras las denuncias de fraude electoral en las elecciones municipales del 2008 y por el deterioro de la democracia.
Van Baalen, quien es miembro del partido liberal liderado por Mark Rutte, explicó que la organización logró 31 escaños de los 150 que estaban en disputa, convirtiéndose así en el movimiento político con más apoyo en el país. La última vez que los liberales estuvieron a la cabeza en las votaciones holandesas fue durante la Primera Guerra Mundial.
Rutte, quien podría encabezar el nuevo gobierno, nació en La Haya, estudió historia en la Universidad de Leiden y fue ejecutivo de la multinacional Unilever. Es de la idea de “desmantelar” el Estado y aplicar recortes por el orden de los 30 mil millones de euros a prestaciones sociales, el sector de salud, el subsidio por desempleo y retrasar en dos años la edad de jubilación.
El eurodiputado estimó que el reto del nuevo gobierno será “resolver la crisis económica que ha golpeado a Holanda”, tema central de las elecciones y razón de peso en la victoria de la derecha, porque los ciudadanos desean un gobierno que administre las finanzas con puño de hierro.
El político holandés explicó que debido a la falta de mayoría de los liberales, “tendremos que pasar un largo verano antes de que se pueda formar un nuevo gobierno” y afirmó que Rutte, como líder de la organización que obtuvo más votos, será el que encabece las negociaciones para la futura coalición que dirija el país.
Sin embargo, el ganador de estos comicios fue indudablemente el ultraderechista Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV), que contra pronóstico alcanzó 24 escaños de los 150 que estaban en juego. Su primera reacción al conocer el número de sillas obtenidas fue: “Grandioso, lo imposible ha sucedido. Ahora estamos dentro de la jugada y nadie nos puede dejar fuera del gobierno”, afirmó mientras irónicamente caía sobre él una lluvia de confetis multicolores.
BALKENENDE DIMITE
“Ofreceremos más seguridad, menos crimen, menos inmigración en masa y menos islamistas. Eso es lo que más de un millón y medio de holandeses ha elegido y los otros partidos no nos pueden ignorar en el gobierno”, afirmó Wilders durante una concentración popular en La Haya, donde viven miles de marroquíes y turcos.

Se estima que hay un millón de musulmanes en Holanda y “cada año entran 10 mil más de Somalia, Irak, Marruecos y Turquía”, denunció Wilders, quien mantiene un meteórico ascenso político en Holanda, considerada hasta ayer la cuna de la tolerancia y la convivencia multicultural.
“Respetamos el resultado democrático, pero el barro tirado a determinados grupos no contribuye a una sociedad armoniosa”, afirmó al diario De Telegraaf Driss El Boujoufi, portavoz de la Unión de Marroquíes Musulmanes de Holanda, en referencia a Wilders.
Mientras, Mehmet Yaramis, portavoz de la Federación Islámica holandesa, dijo al mismo rotativo que “el nuevo gobierno debe garantizar estabilidad. Nosotros como musulmanes continuamos con la esperanza de un buen futuro”.
El perdedor de la jornada fue el actual primer ministro Jan Peter Balkenende, quien vio reducido de 41 a 20 sus escaños debido a su responsabilidad ante la crisis económica y su falta de cohesión política para sacar adelante el gobierno. En respuesta a la aplastante derrota, Balkenende anunció la dimisión como líder de su partido democristiano.
EL CRUZADO HOLANDÉS
Wilders, de 47 años, se ha convertido en un cruzado contra el Islam y, tras meses de lanzar mensajes xenófobos y antiislamistas, se dispone a ocupar un cargo importante en la nueva administración y desde ya hace los contactos necesarios con los demás partidos. Su discurso de odio atrajo a la clase obrera más pobre de Holanda, preocupada por “la islamización del país”.
Por ejemplo, Wilders califica de “trapo” al velo islámico, asegura que el Corán es un libro “fascista” y con frecuencia señala a los marroquíes que viven en el país como los culpables del aumento de la criminalidad. También ha sido el centro de atención su documental Fitna , en el que denuncia la “islamización” de Holanda.
Mediante un manifiesto titulado Wijn Klare (Vino limpio), Wilders propone una moratoria de cinco años sobre la inmigración de extranjeros pobres que quieran permanecer en los Países Bajos y retirarles el derecho de voto en las elecciones municipales. También desea que no se construyan nuevas mezquitas ni escuelas islámicas y que se expulse a musulmanes extremistas o vinculados con delitos.
Wilders, quien hizo campaña con un chaleco antibalas debido a diferentes intentos de ataques contra él, es heredero del populista Pim Fortuyn, quien en el 2002 irrumpió en la escena política despotricando contra la inmigración. Su asesinato, una semana antes de las elecciones, dio más escaños a su partido, que ahora casi ha desaparecido. Desde esos años, la política del país de los tulipanes se ha convertido en quebradero de cabezas, pues ningún gobierno ha logrado terminar su mandato.
Aunque estas elecciones fueron anticipadas debido a la caída del gobierno en marzo pasado, por diferencias sobre la presencia de Holanda en la guerra de Afganistán, el tema nunca fue abordado en la campaña, que se centró más bien en la crisis económica y la inmigración.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A
