El árbitro
Para ponernos a tono con el Mundial, imagínense que Roberto Rivas es el árbitro. ¿Cómo sería ese juego? No, no, no me refiero a verlo correr con su obesa humanidad por la cancha en pantalones cortos, sino a cómo funcionaría de juez en un partido de futbol. En primer lugar le sacaría tarjeta roja a cuantos jugadores del equipo que no le gusta pueda, les castigaría con puros penaltis, se haría de la vista gorda con los foules, los fuera de juego y las “manos” de su equipo preferido Anularía los goles que no le conviene e inventaría goles donde no los hay. O sea, lo de siempre. Al final, el equipo ganador lo sacará en hombros como su jugador más valioso y, por supuesto, lo pedirá para que sea el árbitro de todos sus partidos. ¿No es eso lo que está haciendo el Frente Sandinista con Rivas?
Cuentas del Alba
A propósito de que la Cuenta Reto del Milenio está cumpliendo cuatro años de estar en Nicaragua, les quiero proponer otro ejercicio de imaginación. Imaginemos que la Cuenta Reto del Milenio se maneja como el Alba Solidaria, y que el Alba se maneja como Cuenta. Entonces, supongamos que Estados Unidos le hubiera entregado los 175 millones de dólares a Montealegre o Alemán, y éstos usaran el dinero para comprarse hoteles, fincas, sobornar diputados, organizar huestes dotadas de morteros, machetes, camisetas, comida, camionetas, motos, radiocomunicadores, y para mantener las apariencias regalarían cosas, construirían una que otra obra, que será adjudicada sin licitación a la empresa de algún amigote y se cuidará que cuando se inaugure algo se recalque que esa obra es producto de la magnanimidad del caudillo que la hizo posible. Foto y sonrisa Colgate.
Dos modelos
En cambio, el dinero de Alba se usaría para promover el desarrollo más que para andar regalando cosas, estaría expuesto cada centavo en una página web con acceso público y se desvincularía de la política tanto como pueda. ¿Se imaginan que país más distinto sería Nicaragua si el dinero del Alba se manejara como se maneja el de la Cuenta del Milenio? Y digo la Cuenta por tener ese ejemplo parecido a mano. No se trata de hacer apología a Estados Unidos. La verdad a mí me importa un comino de dónde viene el dinero. Lo que me importa son los procedimientos con que se gasta, los propósitos del mismo y las condiciones que hay tras ellos. Son dos modelos distintos de ayuda. Y recordemos que hay cosas que “regaladas salen caras”.
¡Quién da más!
Ahora sí se degeneró por completo la cosa. En la Asamblea ya hay lista de precios, cambalaches con cargos, gestores de sobornos y todo lo que implica la compra-venta de diputados. Un mercado. Antes, estas cosas se hacían medio escondidas, pero ahora ya desapareció la vergüenza por completo, y se gritan en el pasillo las ofertas de temporada, dicen que el “voto sin escrúpulos” está cotizándose hasta en 500 mil dólares actualmente, y así como hay compradores con fajos de billetes y megáfonos en mano, también hay los que se pasean de arriba abajo con su precio guindado de la oreja. Saben que ya nunca más volverán a ser diputados y hay que aprovechar el momento. No les importa llenarse de lodo y salpicar con ello a toda su descendencia.
Misterio
A pesar que la compra-venta es pública y a gritos todavía no se sabe quién es el misterioso comprador de diputados. Pero van quedando algunas pistas que nos podrían ayudar a resolver el enigma: tiene que ser un partido que maneje sumas millonarias de dinero, la “compra” se realiza exclusivamente en diputados que no son del Frente Sandinista y los “comprados” votarán en la dirección que el partido rojinegro ordene. ¿Quién será? Está difícil.
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