NUEVA YORK/ AFP
Moscú y Washington calmaron los ánimos ayer y desestimaron que un supuesto caso de espionaje ruso afecte sus relaciones, reactivadas desde hace un año y medio.
Moscú reconoció la presencia de ciudadanos rusos entre los diez presuntos espías detenidos el domingo en Estados Unidos, pero negó que hayan actuado en contra de los intereses estadounidenses. “No cometieron ningún acto dirigido contra los intereses de Estados Unidos”, indicó el ministerio ruso de Relaciones Exteriores en un comunicado tras el anuncio de que el FBI desmanteló una red de espionaje y detuvo a diez personas acusándolas de trabajar para Moscú.
El primer ministro ruso, Vladimir Putin, dijo esperar que el asunto no perjudique la reactivación de las relaciones bilaterales. Por su parte, la Casa Blanca expresó ayer que no cree “que esto vaya a afectar la reactivación” de las relaciones con el Kremlin.
Los detenidos dicen ser estadounidenses, canadienses o peruanos, según las dos querellas interpuestas contra ellos por la justicia estadounidense y en las que no se precisa su nacionalidad. Están acusados de actuar como agentes de un gobierno extranjero, lo que con lleva una pena máxima de cinco años de prisión.
El desmantelamiento de la red, resultado de diez años de investigaciones del FBI, reveló un arsenal de medios de comunicación, como una técnica de codificación de datos en fotografías colgadas en páginas web anodinas, o radios de onda corta para contactar directamente con Moscú.
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