Democracia
“La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.
James Russell Lowell (1819-1891); poeta y escritor estadounidense.
BOACO DEMÓCRATA
“La población de Boaco es pequeña, una montaña es su pedestal que se levanta muy alto en seña de futuro y prosperidad. Como águila en nido muy lejos del lodazal, Boaco enseña a sus hijos a vivir en libertad”.
(Himno a Boaco del padre paulino Santiago Meijs).
Carlos Martínez Rivas definió a mi pueblo así: Boaco culto, oculto. Hoy le agregamos con orgullo valiente y demócrata.
Se está rebelando contra el abuso de poder que por desgracia los nicaragüenses estábamos dejándonos imponer. Boaco es el valladar de contención al totalitarismo orteguiano.
También hay Hugos demócratas y libertarios como el alcalde Hugo Barquero Rodríguez, quien le está dando una lección a la nación y al mundo: “A mí me eligieron más de 13,000 votos no 6 concejales golpistas” ha dicho poniendo un límite entre la voluntad popular y los afanes de control absoluto del poder de Ortega, quien después de las elecciones de noviembre 2008 pretendió robarse esta Alcaldía y quiere quedarse con este último bastión de la resistencia cívica, a sus pretensiones de demoler el proceso de descentralización municipal, sustento y fundamento del pluralismo y la democracia. Esos principios que no encajan en la escala de los valores (?) de los tiranuelos de turno.
En Boaco se está evidenciando con meridiana nitidez la naturaleza despótica, arbitraria, arrogante, corrupta y corruptora del régimen: O estás conmigo o estás contra mí, si tenés algún principio te lo compro, si los tenés y te resistís te amenazo y te chantajeo. Todos son ladrones menos yo, el supremo, el que puede hacer lo que le ronca con la voluntad del pueblo; Yo, el Supremo que mando a vapulear a los manifestantes opositores que no tienen derecho a manifestarse —sólo a expresarse—. La Policía es mía y cuando mis turbas agreden y matan —no se puede meter—, mi policía sirve para agredir a manifestantes de la oposición que no cuenta ni contará con ninguna protección, como en cualquier Estado civilizado del planeta.
Yo, el Supremo Ortega puedo violar, matar, robar, nadie más que Yo el Supremo puede acusar a los otros, los que no están conmigo.
Mientras vemos actos de corrupción vinculados al poder todos los días, esos se guardan en el silencio del gobierno autista y unidimensional, este gobierno tuerto hacia adentro y hacia afuera, que irrespeta las normas de convivencia internacional y pisotea los derechos individuales, civiles y políticos de los nicaragüenses, queriendo hacernos creer que el pueblo es presidente.
Regresó al pueblo, sólo para lamentar que profesionales provenientes de familias honorables, que les garantizaron estudios universitarios con el sudor de sus frentes, hayan perdido el norte en sus convicciones y se inclinan en posiciones supinas y vergonzosas al poder terrenal y transitorio del poder del César.
¡Boaco y su faro están iluminando hoy las esperanzas de los nicaragüenses por una Patria Libre para Vivir!
Mauricio Díaz D.
ATROPELLO A LA CONSTITUCIÓN
Nuestros agraciados gobernantes parece que quieren llevarnos nuevamente a la ingobernable desgracia de la guerra. Su forma de gobernar totalmente antidemocrática e irracional está haciendo sonar los tambores de guerra. ¿Pero cómo es posible que alguien, un dizque estadista, se atreva a reabrir las tremendas heridas de la guerra y de una manera tan salvaje y brutal?
¿Cómo es posible que alguien en este país esté apostando a quedarse en el poder a sangre y fuego, cuando todavía no se ha terminado de secar la sangre derramada en los años ochenta? ¿Cómo es posible que desde que llegó al Gobierno comenzó a atizar las banderas de la polarización política y de la división del pueblo entre beneficiados y marginados, entre supuestos sandinistas y “los demás”? ¿Cómo es posible que quiera hacer un nuevo experimento de dictadura en un país que ha sufrido demasiado por ellas?…
Tal comportamiento político no tiene ninguna justificación, ni sentido racional, sólo puede explicarse por las ambiciones desmedidas de la mente desquiciada de un aventurero político irresponsable, sin ningún tipo de conciencia social, sin ningún sentido de la ética, ni de la política, un verdadero sicario social, al que no le importa asesinar a la sociedad con tal de alcanzar sus propósitos.
Pero como dicen algunos filósofos, ese tipo de individuos no pueden existir si no hay otros dispuestos a lamerles los pies, aplaudirlos y apoyarlos en sus planes, por un mendrugo de poder o por dinero, desgraciadamente de esas alimañas tenemos muchos en nuestro miserable medio político, y todavía no sabemos qué tan dispuestos están la jefatura de la Policía y del Ejército para convertir estas instituciones en fieles servidoras de esas ambiciones, del atropello de la Constitución y las leyes, y por lo consiguiente en ser el brazo armado de una nueva dictadura.
Los culpables pueden llegar a ser muchos, por hambre, necesidad o incapacidad para sobrevivir honradamente, pero están haciendo un mal cálculo al comprometerse en ese proyecto, creyendo que van a quedar impunes, porque desgraciadamente para ellos el mundo en el que vivimos actualmente no está dispuesto a tolerar más ese tipo de regímenes y el mal ejemplo de la dictadura de los comunistas en Cuba, pueden estar seguros que no tiene ninguna posibilidad de reproducirse, más bien su futuro inmediato es el basurero de la historia.
Eduardo Cáceres
MENORES EN RIESGO
Como docente por varios años impartiendo entre otras asignaturas, la Psicología me despertó y me promovió inquietudes de lo propio de la vida interior de los niños y los altibajos que se presentan en la adolescencia, y en conferencias, charlas y grupos de trabajos tuve como logro ahondar con el auxilio de la Psicología Pedagógica el rol que jugamos los educadores para que expresen los educandos en todo el proceso enseñanza-aprendizaje y el cuadro de distinción me era de fácil diagnóstico a saber, menores y adolescentes díscolos, desatentos y otros viviendo ilusiones y emociones de mucho valor para expresiones muy subjetivas y algunas románticas aquí podía divisarse en señalados alumnos simpatía pos las “bellas artes”.
El panorama educativo en Nicaragua lo noto bastante divorciado de lo que es y debe ser una enseñanza bien soportada y hábilmente manejada con la colaboración definitiva de los padres de familia, de los educandos, lo digo con alarma y porque todavía vibra en mi espíritu la vocación magisterial que nuestros niños y en especial los adolescentes no cuentan debidamente con el calor familiar ni con el seguimiento de sus maestros fuera de las aulas y horas de clases. Asimismo, puedo garantizar que estos menores todos los han alejado de las sabias virtudes y amados sentimentales de nuestro admirado y estimado Maestro Jesucristo. Sobre este tema que me apasiona he tenido conversación con maestros que hicieron sobresaliente labor de los caminos inolvidables de la enseñanza, unos que tuve como alumnos u otros con quienes conservo entrañable amistad.
Estos educadores también dolientes de los menores en riesgo han estado de acuerdo que necesitamos superar a corto plazo estos graves problemas que viven estos menores, y cito a las profesoras Anita Alfaro de Dávila Blandino, Carmen Castillo Rodríguez y Argentina Vega Bolaños, estudiosas de estos temas referidos con el aval de la Psicología, por aparte, menciono con afecto y respeto al vicario eclesial del departamento de Masaya, César Castillo Rodríguez, quien me explicó que la Iglesia católica está de lleno procurando hacer un programa de actividades comunales con padres de familias y profesores de vocación reconocida para auxiliar y rescatar a los menores desamparados.
Como Jurista expongo hacer una revisión a fondo de las autoridades Judiciales del Código de la Niñez y la Adolescencia; igual, Código del Trabajo Ley 185-96 en lo que respecta al título sexto del trabajo de niño y niñas y todo el articulado de la Legislación de Familia; esto para analizar su funcionamiento real para en su caso sugerir reformas de más protección a los niños y adolescentes, cuidar a los menores es una obligación que no debe discutirse. ¡Así sea!
Alfonso Dávila Barboza
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