PANAMÁ/ ACAN-EFE
El presidente panameño, Ricardo Martinelli, abogó ayer por la plena normalización del fun cionamiento del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) durante el acto de apertura de la XXXV Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del organismo, cuya agenda aparece dominada por el tema Honduras.
Sin la presencia del gobernante nicaragüense, Daniel Ortega, y tras una reunión elevada a rango de cumbre con el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, los mandatarios de la región comenzaron su primer encuentro en doce meses con el recuerdo de que el órgano aún está en proceso de recuperación tras el golpe de Honduras.
“Confiamos en que a partir de esta cumbre podamos trabajar en todos los niveles orgánicos para lograr una plena normalización del SICA”, aunque “reconocemos lo que coyunturalmente nos separa”, destacó Martinelli durante su discurso de apertura.
El presidente panameño se refirió al grave problema institucional que produjo al SICA el golpe de junio de 2009 contra Manuel Zelaya, un episodio que, aseguró, ya ha sido superado con el concurso de la mayoría de los países miembros.
Aunque todos los países de Centroamérica, salvo Nicaragua, han reconocido ya y abogado por restablecer las relaciones con el Gobierno de Porfirio Lobo, que asumió el poder en Honduras en enero pasado, el SICA aún no ha consensuado un acuerdo para certificar la vuelta a la situación previa al golpe.
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, que toma parte en la cumbre al frente de la delegación de su país, dijo ayer a periodistas que esa normalización es un anhelo de todos los centroamericanos, pero principalmente de los hondureños.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A