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Diego Armando Maradona, técnico de la Selección Nacional de Futbol de Argentina que enfrentará a Alemania en cuartos de final LA PRENSA/ AFP / DANIEL GARCIA

“Yo le conté a Messi que a mí nadie me dijo dónde jugar”

Pide una campera para pelearle al frío. Su adrenalina no alcanza para combatir la noche dura de Pretoria. En otro Maradona esa incomodidad hubiera provocado la suspensión de la entrevista, más cuando sus dos relojes marcan más allá de las once de la noche.

Por Carlos Carpaneto

Pretoria, Sudáfrica

Especial para LA PRENSA/El Clarín

 

 

Pide una campera para pelearle al frío. Su adrenalina no alcanza para combatir la noche dura de Pretoria. En otro Maradona esa incomodidad hubiera provocado la suspensión de la entrevista, más cuando sus dos relojes marcan más allá de las once de la noche. Pero este Maradona de Mundial tiene ganas de hablar, de cumplir respetuosamente su palabra. La vuvuzela ya descansa dentro de la concentración, no se escuchan ruidos. Sólo se lo oye a él, mano a mano con Olé, más cerca del entrenador que del personaje, ése que aparecerá recién al final de la entrevista.

¿Messi ya está para ser el Maradona del 86 o hay que pensar en el Maradona del 82?

“Messi rompió los moldes. Hay que terminar con las comparaciones. Ya está para salir a la cancha con la corona”.

Lionel declaró que está como está por vos

“Yo le agradezco, pero Lío está en este nivel porque él quiere. Se lo ve feliz, contento. Disfruta, me pide jugar. Para toda la gente que decía que Messi no cantaba el himno, que lo veían triste… ¿A quién le gusta perder? Y nosotros perdíamos en las Eliminatorias. Ahora todo cambió y hacerlo feliz a Messi es orgullo de todos. Incluidos los compañeros, porque hoy lo ves y se tira un chiste con Pastore, con Garcé, con quienes no se había cruzado en su puta vida. O habla con Verón. Yo los espío. La Bruja es un intelectual del futbol: sabe mucho más de futbol que Lío, pero se trenzan a hablar y el guacho (sic) le responde, ja. Es lindo estar en el medio de esa conversación”.

Estabas preocupado por Messi y fuiste a Barcelona. ¿Ahí empezó la transformación? ¿Qué cambió además de la posición?

“Nunca pensé en un Messi estático en una posición. Yo quiero que él se sienta cerca de la pelota. Cuando él tiene esa posibilidad hay chances de salir de contra, de tenerla, de crear una situación de gol o de meter un pase de gol. Todavía no pudo meter ninguno, pero no se olviden de que yo aparecí en los cuartos en México 86. Ahí lo vamos a ir todos a abrazar”.


¿Él te dijo dónde se sentía más cómodo?

“No, no. Yo le fui a contar a Messi que a mí nadie me dijo dónde tenía que jugar (se golpea una mano sobre la otra). Entonces yo no le tenía que decir a Messi dónde debía jugar. Él tenía que decidirse a jugar donde él quisiera (sigue golpeando las manos). Y ya era grandecito y hombrecito como para tener las pelotas de decir “esta pelota es mía, muchachos, soy el que la sabe interpretar mejor que nadie”. Yo lo hice en su momento, ahora le toca a Messi”.

El mensaje para Lionel fue ‘yo te voy a bancar, pero tenés que rebelarte, ser vos mismo’

“Es que los tiempos te van marcando. No es el mismo Messi de los 18 años al Messi que hoy cumple 23. Los tiempos lo van llevando a madurar a toda velocidad, porque así te lo requiere el mundo, el Barcelona, la Selección Argentina, los árabes, ja. Y vos tenés que estar preparado como está Lío. A mí me pone bárbaro cuando me dice ‘quiero jugar’, como pasó antes de Grecia. ‘Daaaale, poneeeeme’, me pidió. Eso es algo maravilloso para mí. Aunque yo igual lo iba a poner, ja. Eso es lo que yo le quiero contar a la gente: el amor de Messi por la pelota y por la camiseta argentina”.

¿Tu perfil como entrenador es dejar hacer al jugador?

“Sí, pero cuidado: dejarlo hacer al que entiende qué hay que hacer. Vos no le podés dejar hacer lo mismo a Messi que a Bolatti o Jonás o Burdisso. Hay que ver a quién dejás hacer. Eso es una interpretación mía adentro de la cancha. Y tengo que ver con quién se lleva mejor, con quién tiene mejor feeling, a quién prefiere. Y ahí hay que ser sólidos en defensa y en el medio para salir como un rayo adelante”.

Otra diferencia en Messi es su cara, en la cancha y en las respuestas. Antes hablaba mirando para abajo, ahora va con la cabeza arriba.

“Es un hombre, es un hombre (remarca). Y es muy lindo estar al lado de él en este momento. Poder hablar con él, no aconsejarlo porque tiene a sus padres, pero sí estar cerca”.

Leo dijo que en las Eliminatorias no era él. ¿A vos te pasaba lo mismo?

“Ahora tengo tiempo. Y si vos tenés tiempo para trabajar, las cosas van saliendo. Más con estos jugadores. Podés inventar, dejar volar tu imaginación para una pelota parada entre Verón y Messi, pero después sale sola. Si hay dos en la barrera y vos tenés dos para patear, si Messi se la toca a Verón todos van con él y Lío queda solo. Y ahí el mano a mano de Messi es mortal. ¿Por qué no aprovechamos eso entonces?”

Hablás del potencial de los jugadores. Y se dice que el valor de la Selección pasa por ellos. ¿Ahí te sentís orgulloso o desvalorizado?

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  • El Diego de hace unos meses, el de la inolvidable nota con Olé de julio de 2009, hubiera hecho reír, hubiese conmovido mucho más que éste de la noche pretoriana. Pero no serviría para el momento… Aquel Diego brillaba desde las anécdotas, pero se opacaba al entrar en la discusión del juego, le costaba hablar como entrenador, despegarse de constantes alusiones a sus épocas de crack.
Este Diez es más DT: pensante, conceptual, reflexivo y terrenal. Este Maradona menos maradoniano es la mejor versión posible para la recta final del Mundial. Autor de frases inolvidables, muchas veces sin sustento, es verdad eso de que maduró como un Fórmula 1. Le falta, obvio (como al equipo), no se convirtió todavía en su admirado Mourinho de la noche a la mañana, pero ya combina afiches con pizarrón.

Dejó el puro con el que llegó para que, durante los 40 minutos de entrevista, de su boca brotara futbol, juego, análisis y no humo. Diego se reinventó una vez más. Será, obvio, juzgado por el resultado final. Esta vez no abrió su billetera, pero mostró mucho más.

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“Orgulloso. Yo quisiera ser el último en besar la Copa, porque la ganaron los jugadores. Que eso quede bien claro. Yo quiero ser un hombre feliz con la camiseta argentina”.

¿De todos modos percibís un respeto al Maradona técnico que antes no había?

“Yo nunca creí todo lo que me decían algunos. Sabía de mi capacidad, lo que podía dar. Y como no les creí, no es tanto el choque de lo que decían en las Eliminatorias a lo que pueden opinar. Siempre tuve mi personalidad y sabía que este momento iba a llegar, que iba a tener al Mascherano que tengo hoy y no al Mascherano que estaba con el 50% de su cabeza en el Real Madrid y el otro 50% en el Barcelona. Sabía que iba a tener a este Messi, a este Tevez”…

¿Estás disfrutando el Mundial más de lo que habías imaginado?

“No, yo lo había imaginado así. Hace tiempo que lo venía hablando con todos los que me escuchaban. Nos concentramos diez días para resolver varias cuestiones, para encontrar el equipo. Si eso no se ve en la cancha, después es difícil hablar, pero por suerte las opciones de gol que tuvimos en los tres partidos nos permiten disfrutar de un presente lindo y un futuro optimista”.

Sos el único entrenador que anda a los besos, tenés un estilo distinto. El otro día te lo preguntó un periodista inglés.

“Siempre fue lo mismo. Si querés podemos laburar mañana, mediodía, tarde y noche, pero si no hay feeling con los jugadores, no hay historia. Esta historia se escribe a través de los futbolistas. Que nadie se crea que hay un mago. Acá la magia la tienen los de pantalones cortos y la tendrán hasta la última pelota del mundo. Existen los Guardiola, los Mourinho, los Rafa Benítez, los Menotti, los Bilardo, los Basile, hay un montón de técnicos que han dejado cosas. Pero lo han hecho a través de sus jugadores”.

¿Qué te diferencia de esos entrenadores?

“Que llego en el momento justo, con una camada de jugadores argentinos que se han juntado para darle alegría a la gente. Yo tengo el culo de tenerlos a todos juntos. Quizás a otros técnicos le faltaba uno, o se quedaba el otro en el camino. Yo gracias a Dios los tengo a todos y están sanos. ¿Entonces, qué más puedo pedir?”

Los que definen sos los jugadores, claro, pero hay técnicos que chocan Ferraris. ¿Vos te sentís en tu mejor momento para no chocarla?

“Puede ser. Yo maduré como un Fórmula 1, porque el Mundial te exige tomar decisiones rápidas. Igual, esto se venía gestando hace mucho tiempo. Yo sabía que cuando nos metiéramos en la cabeza lo que era la camiseta argentina, lo que es un Mundial, se nos iba a dar. Como decía de Messi”…


¿Viste a alguien que se le acerque?

“En este Mundial no vi otro jugador ni al 30% de Messi. No sé si mañana dirán que soy soberbio, pero tampoco vi a alguien que sea el 30% de Tevez. Porque Carlitos te emociona jugando. Yo amo a mi equipo. El favorito que me vendieron con Xavi e Iniesta perdió 1 a 0 con Suiza. Y no es que tocó la pelotita. Voy a usar una frase del Negro Enrique: si los arcos estuvieran en los costados y no de un lado y del otro, España hubiera ganado 10 a 1, ja. Y es verdad. Porque la tienen, la tienen, la tienen, ¿pero cuándo vamos a atacar? Cuando yo dije que no merecimos perder con España, en Buenos Aires se me cagaron de risa. Porque ellos tuvieron la pelota, pero si nosotros los empomábamos (sic) con Di María, les sacábamos dos de diferencia y olvidate.


¿Decís que no están entre los favoritos para que eso no lleve al exitismo argentino?

“Hay que dejar que los favoritos sean los otros y que se rompan la cabeza entre ellos. Nosotros vamos partido a partido”.

¿Quién dibuja en el pizarrón las jugadas de pelota parada?


(Messi) “Es un hombre, es un hombre (remarca). Y es muy lindo  estar al lado de él en este momento. Poder hablar con él, no  aconsejarlo porque tiene a sus padres,  pero sí estar cerca”.  Diego Armando Maradona, Entrenador de Argentina en el Mundial 
LA PRENSA/AFP/ DANIEL GARCIA
 
“Lo hablamos entre los tres, con Mancu y el Negro. Cuando vemos vídeos nos vienen jugadas. Aunque a veces me vienen más a mí, ja. Soy el más alocado. La jugada de Heinze en el gol contra Nigeria salió porque vi que ellos defendían fuerte. Entonces dije: ‘si éstos se creen fuertes, les voy a poner gente fuerte y no van a salir de la línea del área. Les voy a poner tres muros: a Samuel, Tevez, Demichelis. Y vas a ver que los morochos no van a poder salir. Y el Gringo en el punto de penal les va a romper el arco’. La hicimos acá en una práctica y no pudieron salir nuestros defensores. Yo sabía que íbamos a abrir el partido así. Por eso, cuando hicimos el gol, no lo grité. Yo gritaba: ‘¡Salió la jugada, salió la jugada!”

Vos eras un jugador táctico. ¿Cuándo se dio el traspaso del jugador al técnico?

“Es que tenés que pasar ese río de preguntas y resolverlas en tu casa, pensar en el equipo. Dejar las críticas de lado y darle más bola a lo que podés hacer con los jugadores. Me pasé todo un tiempo mirando jugadores. Por eso fue difícil armar la lista”.

¿De quién tomaste cosas como entrenador?

“Me gusta mucho Mourinho. Y aparte por cómo me trató. Estuvimos varias horas hablando de futbol. Mourinho me pareció un tipo para llevártelo a la mesita de luz y preguntarle cosas. Tengo el teléfono de él, así que por ahí lo llamo, ja”.

¿Serías capaz de llamarlo durante el Mundial?

“Sí, ante una duda, lo llamaría”.

Pero no le copiarías la táctica del match de vuelta entre Inter y Barsa.

“Noooo. Seguro que no. Pero bueno, eso le dio resultados. Es el campeón de la Champions, imaginate que vos y yo quedamos como boludos si decimos eso. ‘Ah, los boludos éstos dicen que no lo harían. ¿Y a mí qué me importa?’, podría decir”.

A propósito de estilos. ¿Cuándo cambió la idea de los cuatro centrales a este equipo ofensivo?

“Hace mucho que lo tenía en la cabeza, pero no contaba con los jugadores para hacerlo. Uno estaba cansado, el otro venía con problemas, el otro se quería ir de donde estaba… Había unas internas muy grandes. Pero cuando los tuve libres mentalmente, les dije ‘corran para adelante que saben hacerlo’. No es sólo defender”.

¿En ese punto esta Selección se parece a la del 94, en tener la pelota para que no la tenga el rival?

“Es una premisa que repito todos los días: si la tenemos nosotros, no la tienen ellos. Y este equipo está capacitado para manejar mucho más la pelota que cualquier otro equipo del mundo por el pie que tiene. Todos juegan bien. Vos lo ves salir a Demichelis del fondo y decís ‘si lo pongo de 9 por ahí te engancha’. Lo ves a Jonás y decís ‘mirá este flaco desgarbado’, pero te llega al fondo y engancha”.

¿Tenés algún rival al que quieras enfrentar?

“Noooooo, que vayan saliendo. No tengo un rival para elegir”.

Antes hablabas un poco de España.

“Si lo tenemos en el precipicio, lo vamos a empujar. En un Mundial nadie te perdona. Lo mismo ellos, eh: si nos tienen a nosotros ahí, nos van a empujar. No te van a dar la mano para agarrarte. Te van a pisar los dedos para que te caigás. Es así”.

¿Qué darías por salir campeón del mundo?

“Un brazo. Yo daría un brazo por esa Copa”.

Mirá que hace frío para ir desnudo al Obelisco. ¿Lo pensaste bien?

“Sí, pero no dije cuándo iba a ir, ja”. Un corte de manga y se fue.

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