Cartas al Director

Ahora el presidente Daniel Ortega, violando la Constitución de Nicaragua de 1987, ha logrado que sus fuerzas, mediante los dictámenes de los seis magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia, emitan una resolución que, violando el artículo 147, le permitirá reelegirse consecutivamente y por tercera vez.

POLÍTICOS

“Los políticos son siempre lo mismo. Pro- meten construir un puente aunque no haya río”.

Nikita Jruschov (1894-1971), político ruso.

VIRTUAL GOLPE DE ESTADO

Todos los esbirros de los organismos in terna cionales, incluyendo la OEA y Naciones Unidas, sentaron un mal precedente durante el manejo de la crisis hondureña, al respaldar al violador de la Constitución de 1982, el entonces presidente depuesto Manuel Zelaya Rosales.

Ahora el presidente Daniel Ortega, violando la Constitución de Nicaragua de 1987, ha logrado que sus fuerzas, mediante los dictámenes de los seis magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia, emitan una resolución que, violando el artículo 147, le permitirá reelegirse consecutivamente y por tercera vez.

¿Ahora algún organismo internacional elevará su voz para decir esta boca es mía y señalar el golpe de Estado que ha perpetrado Ortega en favor propio, al desconocer la separación de poderes del Estado? Todos sabemos que no y es que la política es una porquería.

Juan Murúa

PROFESIÓN Y CAMBIO

No nos falta valor para emprender ciertas cosas porque son difíciles, sino que son difíciles porque nos falta valor para emprenderlas(Séneca).


Es una evidencia, con resultados desagradables para quien no se percata de ello a tiempo, que vivimos en una situación de cambio acelerado que no siempre beneficia a la persona. Las profesiones evolucionan. El cambio tecnológico impone cambios en las funciones, lo cual hace que algunas actividades sean desplazadas del catálogo profesional. Así, en la profesión importan el presente y el futuro. El futuro potencia muchas profesiones y cierra el paso a otras. Lo cual lleva a concluir que en la profesión el futuro se perfila con las acciones de hoy.

El profesional ha de sintonizar con los cambios que le permitan afrontar nuevos horizontes, cambiantes muchas veces en la vida de un hombre. Solamente sólidos conocimientos básicos —culturales y técnicos— pueden soportar el cambio tecnológico. Toda situación de cambio reclama un esfuerzo para poner al día conocimientos que sean cimiento de la actividad profesional. El conocimiento aporta mayor adaptabilidad y facilita ascensos o el cambio de actividad o de empresa. Los cambios en las tecnologías implican también cambios en las aptitudes necesarias para el ejercicio de una actividad profesional.

La aceleración de los tiempos exige un permanente ajuste a los cambios producidos en las técnicas de trabajo. De ahí la necesaria revisión periódica de ese proyecto de futuro que es la vida profesional. La falta de equipamiento para el cambio incrementa la inseguridad en el puesto de trabajo. Planear el futuro requiere esfuerzos en el presente: el futuro comienza ahora. Las capacidades potenciales se pierden si no son actualizadas.

A su vez, la capacidad de cambio en la empresa o de su adaptación a una competencia más agresiva se corresponde con la capacidad de promoción personal —y de promover a otros— que tengan los hombres que componen la organización. El hombre forja el cambio de la empresa.

Agustín Pérez Cerrada

EL LENGUAJE Y EL SER

Refiriéndome al artículo “El lenguaje y el ser”, publicado en el Suplemento Domingo el pasado 11 de julio de los corrientes, escrito por el doctor Alejandro Serrano Caldera, con todo el respeto que se merece, me extraña que siendo filósofo no se dé cuenta de que está poniendo la carreta delante de los bueyes.

Eso sólo cabe en la teoría sofista de Descartes: “Pienso, luego existo”. El ser es primero que el pensamiento. Nadie puede pensar, si no existe primero. Y aquí no es el caso quién es primero, el huevo o la gallina.

Felicito al doctor Serrano por la hilvanación meticulosa de ese artículo, a mi parecer de difícil composición lógica.

Desafortunadamente el error lo comete Róger Matus Lazo.

Sócrates Perezarévalo

POLICÍA ESCONDIDA

Según su manera de actuar, los órganos policiales reciben nombres que son ratificados por la ciudadanía, que los repite compartiendo el orgullo o lamentando el descrédito de tales cognomentos o nominaciones. Así, se habla de Policía Económica, Dirección de Auxilio Judicial, Policía Montada del Canadá y en Nicaragua tenemos la realidad de una Policía Escondida de Managua.

Viajar de nuestros departamentos a la capital, Managua, significa para nosotros (los conductores) una serie de riesgos como inseguridad, accidentes y delincuencia, entre otros. Pero debemos agregar la alta probabilidad de ser multados por la Policía de Tránsito, que actúa como Policía Escondida.

Uno va manejando un vehículo —sea de su propiedad o brindando un servicio a otra persona— y de pronto, cuando menos lo espera, le aparece un policía de tránsito, que estaba escondido, le suena el silbatazo, le hace señales para que se detenga a orillas de la carretera y luego se le acerca parsimoniosamente pidiéndole “sus documentos”. Por más que el conductor le alegue la no comisión de una infracción, está ante un caso irreversible. Tendrá que dejar su licencia y llevarse una boleta que le servirá para pagar la multa y como permiso provisional para manejar.

Habrá que presentarse a la delegación departamental conforme a la fecha indicada en la provisional y lo más seguro es que tendrá que renovar el permiso, porque su licencia aún no habrá llegado. Tendrá que volver en posterior fecha, lo que significa tiempo y dinero perdidos.

Hay amigos que critican al que cumple tales mandatos diciéndole que lo que le faltó fue haberle ofrecido “una mordida” al agente de tránsito y todo se hubiera arreglado en el mismo lugar, evitándose los consabidos contratiempos. Quizás tengan razón, pero es preferible la honestidad ante el fomento de la corrupción.

Lo que sí es indiscutible es la conveniencia de una Policía de Tránsito que actúe en prevención de las infracciones, no a la cacería de infractores, emboscándolos como si el fin que justifica tales hechos fuera el agrandar alguna cuenta bancaria. El fin debe ser: ¡garantizar la seguridad ciudadana evitando, previniendo los accidentes!

El Arto. 31 de la Ley 431, Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, cuya autoridad de aplicación es la Policía Nacional a través de la Especialidad Nacional de la Seguridad de Tránsito, establece que: “…los Agentes de Tránsito al ejercer su labor preventiva deberán hacerla en lugares visibles para los conductores y ciudadanía en general…”.

Queda claro que el mandato de la ley es que tengamos una Policía amiga, útil, servicial, preventiva, no una policía cazadora, ni emboscada, ni Escondida. ¡Las estadísticas arrojarían agradables resultados!

Alberto Rivera Monzón

PROTEGER LA SALUD

Desde hace mucho tiempo he observado con impotencia la incomprensible indiferencia de gerentes o representantes de casas comerciales y financieras, que sin importarles el sufrimiento ajeno mantienen a sus CPF (guardas de seguridad) sin protección ante la inclemencia del tiempo.

Todos sabemos lo dañino que resultan los rayos solares, más aún en este tiempo en que la capa de ozono se encuentra deteriorada. El daño que reciben las personas que se asolean (gustosamente o forzadas) es a largo plazo e irreversible; quizás cuando presenten un cáncer de piel ya no trabajarán para las empresas que los expusieron innecesariamente a los rayos solares y a la lluvia (recordemos el caso del Nemagón).

Refiriéndome a algunos miembros del cuerpo de vigilancia de Banpro sucursal Masaya, Comisariato de la Policía, y otros, he hablado con la gerente del Banpro, haciéndole ver que con un poquito de ingenio podría poner un toldo o parasol, que proteja un poco a los vigilantes de ese banco tanto del sol como de la lluvia.

Pero la excusa que me dio ella es que un toldo no combina con la estructura del edificio del Banco. Pero ¿ué es más importante, la belleza de un edificio o la protección de la salud de los seres humanos? Que no por ser humildes, merecen nuestra compasión.

Hasta los animales y plantas estamos obligados a proteger; con mucha más razón a un ser humano. Recordemos que en los seres humanos más humildes y desprotegidos debemos ver a Nuestro Señor. No podemos llamarnos cristianos si, pudiendo hacer un bien, nos quedamos impávidos o impasibles ante el sufrimiento ajeno.

Argentina Velásquez Ortega