Cartas al Director

Respeto a la vida

“El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad”.

Juan Pablo II (1920-2005); Papa de la iglesia católica

REVOLUCIÓN FRUSTRADA

Hace 31 años que el pueblo de Nicaragua se liberó de la tiranía somocista, con la expulsión del último Somoza, después de una cruenta guerra nacional en la que estuvo involucrada la gran mayoría de la sociedad nicaragüense.

Aquella lucha fue dirigida por valientes jóvenes —la mayoría, universitarios y profesionales—. Su emblema de lucha era el FSLN, siglas inspiradas por el recuerdo del gran luchador nacionalista, el General de Hombres Libres Augusto César Sandino (1893-1934), que luchó victoriosamente en 1926 contra el gobierno de aquella época y contra los marines de Estados Unidos y cuyo fiel pensamiento era: “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no tan sólo eso, sino también merece ser creído”.

“Los muchachos”, como se les llamaba a los del Frente Sandinista, repetían a viva voz que al finalizar la lucha armada libertaria y con el destierro del último Somoza, el país se convertiría tan democráticamente como el de nuestros hermanos costarricenses. Pero desgraciadamente, a los pocos meses, la revolución tan hermosa llena de un gran sentimiento patriótico, fue traicionada y se convirtió en una revolución partidista con ideología marxista comunista bajo el emblema del FSLN y asesorada por el dictador Fidel Castro, nos dimos cuenta que, el trago medicinal de lucha por una social democracia estaba saliendo mucho peor que la enfermedad somocista. Realmente fue una revolución de todo un pueblo hastiado de la dinastía tiránica somocista.

Posterior a la ida del último Somoza, la pobreza se apoderó del país, el desempleo y la represión militar y miles de nicaragüenses, la crema y nata de profesionales y técnicos en donde descansaba la producción y la economía nicaragüense, abandonaron el país.

Fue frustrante y humillante lo que pasó después del 19 de julio de 1979. Una lucha en la que millares de nicaragüenses entregaron sus vidas por la liberación del país. La revolución de todo un pueblo, que había luchado a sangre y fuego por su liberación, había sido tristemente traicionada. Ahora la misma persona que encabezaba dicha revolución quiere inmortalizarse físicamente en el poder, violando las leyes fundamentales y sagradas del país.

Armando Lau Gutiérrez

CASAS PARA EL PUEBLO

El Gobierno recientemente anunció que iba a construir casas para las víctimas del Nemagón, lo que no me parece correcto, simplemente porque evade la causa por la que esa gente decidió trasladarse a Managua a protestar.

Porque de nada sirve que les hagan casas si no resuelven el asunto en un tribunal de justicia en los Estados Unidos.

Si el Gobierno tiene realmente buenas intenciones para resolver ese problema tan lacerante, tiene que hacer lo que debe y no sustituirlo con paños tibios.

Si quiere darles casas, que lo hagan en su lugar de origen para no desarraigarlos, a no ser que ya quieran quedarse en Managua.

Pero primero deben resolver seriamente el problema con la compañía que provocó la protesta.


Carlos Chamorro Coronel

TIEMPOS DE APOSTASÍA

Estamos viviendo tiempos de apostasía, donde a lo malo se le dice bueno y a lo bueno malo.

Hago esta referencia por el creciente aumento del ocultismo, apostasía y la masonería promovida por el Gobierno actual y que ninguna entidad cristiana ha levantado su voz profética para desenmascararlo.

El eslogan “cristiana, solidaria y socialista” encierra una apostasía porque ambas son opuestas.

El cristianismo nace de Jesucristo Dios hecho hombre y el socialismo nace de la filosofía atea de Marx y Engels.

Decir que Jesús fue el primer socialista es querer ponerlo al nivel del Che, Sandino, Fidel Castro y otros. Dios no comparte su gloria con nadie.

Sandino fue un masón al igual que Rubén Darío (ambos están en la propaganda oficialista).

El Che dijo en una ocasión que si tuviera a Jesús de frente le escupiría la cara.

Hoy la masonería es conocida como la Nueva Era, el ojo que se encuentra en la Casa de los Pueblos no es otra cosa que el ojo masónico o la llamada “mano de Fátima”, este ojo lo podemos encontrar en el billete de un dólar.

La radio oficialista ofrece un programa radial donde su anfitrión es un brujo del Amazonas, el cual ofrece bienestar a través de invocación de espíritus y recitar conjuros.

La celebración oficialista del pasado 19 de julio trajo a un grupo llamado Calle 13. Qué casualidad que este grupo es conocido por sus letras ocultistas que hacen honor al pecado y a Satanás mismo, muchos de los que asistieron a este concierto eran jóvenes, una generación que será contaminada con lo inmundo.

El Gobierno ha declarado su inconformidad con el pueblo de Israel, olvidando que es el pueblo de Dios y que hay una promesa para el que bendijera o maldijera a este pueblo y Jehová cumple sus promesas Génesis 12:1-3.

El problema de Nicaragua no es económico sino espiritual.

El alejamiento de Jesucristo y su palabra ha hecho que muchas personas estén construyendo o siendo parte de un modelo que adversa a Dios.

¡La Iglesia de Jesucristo debe levantarse y anunciar las Buenas Nuevas!

Bismarck Nicaragua Latino
Catarina-Masaya

LA TRAGEDIA DEL AYAPAL

Al leer noticias nacionales como el caso del barrio Ayapal y de sus calles en mal estado, me acuerdo de algunos eventos en la historia nacional como el accidente de un helicóptero de la Fuerza Aérea Sandinista en la comunidad de Ayapal, donde estuve para los tristes años ochenta.

Debido a operativos del ejército sandinista para quitarle la base de abastecimiento y apoyo o base social a la Contra, miskitos alzados en armas, desplazaron muchas personas de las comunidades de las regiones del Atlántico, violando sus derechos básicos humanos.

Esa vez un helicóptero MI-8 en las afueras de Ayapal subió a bordo alrededor de 90 personas, entre madres, niños y bebés de varias comunidades, ya que la guerra se venía aproximando; los hombres comunitarios eran reprimidos, muertos, etc., o estaban reclutados a la fuerza en el EPS o en el bando de la Contra.

La cantidad de gente a bordo excedía en mucho la capacidad del aparato. Aunque la carga era relativamente pesada —al no ser hombres adultos—, el aparato alzó vuelo y a unos diez metros del suelo empezó a desplomarse y girar sobre sí mismo, cayendo sobre un costado y tomando fuego.

Tratamos de sacar a los de adentro, pero la puerta lateral estaba abollada y trabada, lo que no nos permitió el rescate, en medio del temor que sentíamos de morir achicharrados por el fuego o la explosión que le ocurrió luego al helicóptero.

Presenciando el achicharramiento entre gritos de las personas a bordo, ninguno se salvó, a excepción de la tripulación que eran tres militares de la Fuerza Aérea Sandinista que lograron escapar por las ventanas del aparato.

Uno de los pilotos estaba como enloquecido, seguro que por el temor a la tragedia que presenciaban y murmuraba que él había advertido que ese helicóptero desde hacía días debía estar en mantenimiento, no volando, porque estaba excedido en horas de vuelo, y la transmisión de la hélice de cola se les había roto al estar sobreexplotada, que debía haberse cambiado, maldecía el hombre entre lágrimas.

Tuvo que ser agarrado entre varios mientras el aparato crepitaba entre llamas y pequeñas explosiones.

El pellejo se me erizó de temor y rabia al mismo tiempo al ver cómo nos trataba el Gobierno de los ochenta a nosotros los comunitarios, indígenas y negros.

Después supe que ese piloto no voló más y fue retirado del servicio.

Los pobres vecinos del actual barrio Ayapal de Managua me parece que igual están siendo vistos como nuestros comunitarios de aquellos tiempos del primer gobierno que se autollama sandinista, menospreciados por las autoridades edilicias impuestas.

Esos vecinos ni siquiera saben del origen del nombre de su barrio, que quedó registrado por esa terrible tragedia que les cuento, que el pueblo debería conocer más para saber por qué existen esos nombres, del terreno que pisamos.

El accidente del helicóptero y las mujeres y niños fallecidos en el accidente fueron negligencia y dolo inducidos por ese gobierno en reprimir a nuestra población indígena.

Olaf Radmusen
Costeño nicaragüense

 

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