LA PAZ/AFP
El presidente boliviano Evo Morales acusó ayer a la derecha de conspirar contra su gobierno, utilizando de pretexto reivindicaciones regionales, como en el caso de Potosí, que está paralizado y aislado desde hace 15 días.
La huelga indefinida articulada por los dirigentes civiles de Potosí, 550 km al sur de La Paz, “es una acción política” a la que “tal vez algunos hermanos se han sumado por la reivindicación”, pero esa demanda se ha convertido “en una conspiración contra este proceso”, explicó Morales. Se trata del primer pronunciamiento público de Morales acerca del conflicto.
“Lo que pasa es que los vende patrias y neoliberales quieren confundir a los movimientos sociales y cívicos en el intento de volver a un poder que lo utilizaron muchos años solamente en su propio beneficio”, manifestó en una concentración de campesinos en la región central del país.
Morales denunció que la protesta de Potosí, donde varios manifestantes realizan huelga de hambre, está siendo agitada por dirigentes del partido del alcalde de esa ciudad, René Joaquino, para eludir una investigación por malos manejos, y por partidos tradicionales.
La huelga también ha bloqueado en la región andina a unos 331 extranjeros de diferentes nacionalidades.
Los protestantes, que quieren dialogar únicamente con Morales, aunque éste se ha negado a la petición, exigen que el Gobierno atienda cinco demandas sobre proyectos de desarrollo regional y una sobre límites con la región vecina de Oruro.
Morales ha tenido problemas políticos con los departamentos de la amazonía y los llanos al este del país, dominados por la derecha, pero es la primera vez que tiene un enfrentamiento de esa naturaleza con una región aliada.
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