Fotos de LA PRENSA/ Archivo y Agencias
Indonesia , 26 de diciembre de 2004: 226,408 muertos por un terremoto de 9.1 grados que ocasionó tsunamis en varios países costeros del Océano Índico. Haití , 12 de enero de 2010: se calculan 170 mil muertos y 3 millones de damnificados, por un terremoto de 7.0 grados, el más fuerte del país en 200 años. Pakistán , actualmente: 160 mil kilómetros cuadrados siguen cubiertos de agua por las recientes inundaciones que han matado a más de mil personas y han afectado a 14 millones más. El Salvador, 2001… Estados Unidos, 2004… Chile… China… Rusia… Todos son países afectados por los desastres naturales ocurridos durante la última década. ¿Cuál es el siguiente?
Nadie tiene las coordenadas, fechas ni resultado de las tragedias de las próximas décadas. Menos anotadas en una carta hecha hace 50 años, que se conservó en una cápsula de tiempo, como las recibió John Koestler, el astrofísico que interpreta el actor Nicolás Cage, en la película Presagio , que se presentó el año pasado.
Pero los desastres, en este caso por fenómenos naturales, están ocurriendo e incrementando en todo el mundo, y no sólo en frecuencia, también en intensidad y consecuencias, tal como lo demuestran los registros de la última década.
¿Se acerca el fin del mundo? ¿Un cataclismo exterminará a la humanidad? Algunos científicos y “videntes” vienen extinguiéndonos desde el año 2000, luego corrigieron un “error de cálculo” y nos dieron vida hasta el 2004. El nuevo plazo es el 21 de diciembre de 2012, cuando varios calendarios del mundo paran de contar —o el maya que marca un nuevo ciclo— y se prevé una “alineación planetaria” que, “ahora sí”, supuestamente nos matará.
Con fecha o no, en lo que los científicos sí están de acuerdo es que hay un daño en la Tierra y los desastres de la última década dan un ejemplo, pero falta más. También varios advierten que la actividad humana, industrial y personal, es la causa principal. Que la humanidad se autoextermina con acciones que incentivan fenómenos que al provocar un desastre no ven fronteras, no distinguen raza. Matan por igual.
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