María Antonia Escobar fue testigo de cómo sus vecinos fueron sepultados por un alud de tierra en el asentamiento William Galeano. “Pedimos auxilio, pero nadie iba a ayudar, un hermano de él (Francisco Salazar, (q.e.p.d.) y yo tratamos de sacarlos, pero era demasiada tierra”, cuenta Escobar, quien se encuentra en un albergue del barrio Camilo Ortega y pide ser reubicada.
Escobar dice que en la madrugada, después que sacaron a los fallecidos, tuvieron que salir de sus casitas. “Nosotros pedimos que a los perjudicados nos busquen donde ubicarnos, porque ahí no podemos regresar”, señaló Escobar.
En el asentamiento William Galeano toda la parte baja está desalojada, a lo lejos se escucha un perro que al parecer quedó atrapado, mientras tanto los habitantes de la zona intermedia se resisten a salir, porque creen que el peligro ya pasó.
Algunos pobladores que no quisieron dar su nombre dicen que los terrenos de la parte baja del asentamiento los han estado vendiendo a tres mil córdobas a sabiendas que es una zona no habitable. “Hay un hombre que se llama Adolfo Sandino, que vende los terrenos y sabe que es prohibido meter gente en esa zona”, dijo uno de los habitantes, quien agregó que el proyecto de lotificación está ligado a Elida Galeano, conocida como “Comandante Chaparra”, LA PRENSA intentó contactarle pero no contestó su celular.
En los albergues se les está garantizando comida a los damnificados, aunque falta leche para los niños y ropa.
En el barrio Cristo del Rosario hay unas ocho familias que tienen la playa dentro de sus casas y hasta ayer nadie se había hecho presente para suministrarles ayuda. Dichas familias subsisten de la siembra de lechuga, hierbabuena, cilantro, chile y la pesca, pero la playa se tragó sus siembros y ahora no tienen con que sobrevivir.
En el albergue de la escuela Quinta Nina, el administrador negó dar información a LA PRENSA y le hacía señas a las mujeres para que nadie hablara con el equipo de LA PRENSA.
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