“ La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida ”.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)
Desde el pasado 28 de junio de cumplió un año del cierre y asalto a Radio la Ley, cometido por el gobierno que presiden Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. La verdad es que no me imaginaba un día ser noticia y convertirme en el primer medio de comunicación cerrado en este período por tintes ideológicos o políticos.
El caso de Radio la Ley trascendió fronteras y nos recordó la intolerancia y falta de madurez política de los regímenes autoritarios que representa el comunismo ahora disfrazado de socialismo. Aunque para sorpresa mía, escuché por ahí que estaban pensando devolverme la radio, ya que los señores del Frente quieren suavizar su discurso porque el próximo año tendrán que repetir esa estrategia que les dio resultado en la pasada campaña electoral del 2006. La estrategia de cambio y de arrepentimiento, por los daños cometidos en el pasado, cero revanchismos y por supuesto la tan cacareada paz y reconciliación, presidida por Su Eminencia Reverendísima cardenal Miguel Obando y Bravo, además de que con Daniel todo será diferente: desempleo cero, usura cero, corrupción cero. ¿Recuerda usted esas promesas de campaña?
La verdad de Radio la Ley y los motivos por los cuales se cerró son obvios, lo que no se entiende es cómo este gobierno en vez de dedicarse a aumentar su caudal de votos, ha hecho y sigue haciendo todo lo contrario y lo que va es en retroceso. Una pregunta que siempre ha estado en mi mente es ¿qué ganó el FSLN con cerrar una radio con 250 vatios de potencia que cubría Sébaco y Chagüitillo y si acaso algunas comarcas de Darío y San Isidro en el departamento de Matagalpa, ¿tanto color y abuso por tan poco?
Además, gracias a los conocimientos y a la pericia de mi representante legal, el doctor Fernando García Escobar, logramos ganar el caso y estamos a la espera de la devolución de los equipos, dinero y papelería retenidos por Telcor y la DGA. Por lo tanto la lógica sería solucionar el daño ocasionado y reparar las faltas, aunque para algunos es difícil aceptar los errores y dar la cara. Sin embargo seguiré esperando mi radio, este mes, el siguiente, el próximo año hasta que se haga justicia y retorne el Estado de Derecho.
Me pregunto a veces ¿qué hubiese pasado si lo que hicieron con Radio la Ley, lo hubiesen hecho con Radio Ya o con La Sandino, y si en vez de darle a Arnoldo Alemán una radio de 30,000 vatios de potencia, que cubre todo el territorio nacional con la debida autorización de Daniel Ortega, me la hubieran dado a mí?
No pretendo ensalzarme ni mucho menos vanagloriarme, pero si un solo hombre con la firme determinación de expresarse y defender sus derechos, es visto como una amenaza por sus ideas y opiniones, que está dispuesto a sacrificar su patrimonio a sabiendas de que peligra además su vida, ¿qué pasaría si de repente miles de patriotas nicaragüenses empezáramos a hacer los mismo? Estoy seguro que otro gallo nos cantaría.
O puede ser, quizás, que usted sea uno de ésos que dicen que “la vida en la calle, está dura”.
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