ESTADOS UNIDOS/EFE
Cuatro legisladores y activistas pro inmigrantes de Florida rechazaron ayer el proyecto de ley promovido por el fiscal general de ese estado contra los indocumentados y defendieron que Estados Unidos es una nación de inmigrantes.
María Rodríguez, directora de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FIC), explicó que sólo una reforma migratoria de calado permitirá que “los inmigrantes tengan la oportunidad de ayudar a la prosperidad de Florida”.
Por su parte, el senador afroamericano demócrata Gary Siplin expresó su preocupación por el impacto negativo que una ley de este tipo pude tener en los “derechos civiles de cada estadounidense, incluidos los inmigrantes”. Además, se mostró preocupado por el perjuicio que puede causar en el “sector turístico y en la economía” del Estado la aprobación del proyecto de ley que propugna el fiscal general de Florida, Bill McCollum, y otros legisladores, que aspiran a convertir en delito no llevar la documentación que acredite el estatus migratorio, entre otros puntos.
Otra consideración central, para el también senador demócrata por Florida, Tony Hill, es el hecho evidente y humano de que “si los inmigrantes vienen a Estados Unidos es por una razón: porque vienen buscando mejores oportunidades y una mejor vida”.
Por ello, Hill apuntó que se necesita, antes que “duplicar (en Florida) una ley como la de Arizona”, un tipo de legislación integral migratoria que asuma que “la gente (los indocumentados) está aquí, sabemos que está aquí”.
McCollum presentó el pasado 11 de agosto en Orlando el contenido del proyecto de ley “de imposición de Leyes Migratorias”, una propuesta que, para los activistas, “herirá la economía, los derechos humanos y la seguridad pública”, del Estado.
Para el congresista de origen colombiano Juan Carlos Zapata resulta prioritario “diferenciar un asunto como el de la seguridad fronteriza de otro como es el de la inmigración”.
La misma consideración aportó el representante floridano Esteban Bobo, quien, tras destacar su origen hispano, aseguró que “los fundamentos de este gran país” descansan en la “capacidad de los inmigrantes de venir y crearse una mejor vida por ellos mismos”.
Mike Pheneger, presidente de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en Florida, aseguró que dicho proyecto de ley es “inconstitucional e innecesario” y “no sólo viola los derechos de quienes están en Florida sin la documentación legal”, sino que va a arrastrar al Estado a “numerosos litigios en un momento en que la economía está tan mal”.
De ser aprobado el proyecto de ley, la Policía actuará “de acuerdo a como una persona luzca o hable”, y muchas de ellas, tanto “residentes legales como naturalizados” sufrirán los efectos de una ley que convertiría una “sospecha razonable” en “pretexto” para atacar un perfil étnico.
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