RÍO DE JANEIRO/ AFP
Graves incendios arrasaron con unos 10,000 kilómetros cuadrados de la Ilha do Bananal, equivalentes a la mitad de la isla fluvial más grande del mundo en el estado brasileño de Tocantins (norte), informó ayer un portavoz del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).
“Hay incendios en toda la región central y en el sur de la región amazónica”, dijo el responsable por el sector de incendios del INPE, Alberto Setzer, al precisar que los satélites del instituto registraron en todo el país unos 12,000 focos.
Lo “más grave”, explicó Setzer, es que decenas de florestas protegidas están siendo afectadas por las llamas, como el Parque Nacional de Araguaia y el Parque Nacional de Emas (en el estado de Goias).
El ejército fue llamado para reforzar la lucha contra las llamas y cinco aviones fueron enviados a la isla de Bananal, cercada por los ríos Araguaia y Javaés, para ayudar a las brigadas del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama).
Para Setzer, “todos los incendios fueron iniciados por personas y no por causas naturales”. La intensa sequía, las altas temperaturas y la muy baja humedad (inferior a 30 por ciento) “son las condiciones ideales para la propagación de los incendios”, añadió.
Otros incendios se desataron también cerca de Palmas, la capital de Tocantins, un estado cubierto por selvas tropicales y sabanas.
El responsable de la organización Greenpeace para el Amazonas, Paulo Adario, denunció ayer que los incendios destruyen también la selva de Jamanxim, una zona protegida del estado amazónico de Pará (norte). Según Greenpeace, cuando la temporada de lluvias finaliza en junio, los agricultores aprovechan para provocar incendios para limpiar los terrenos y renovar los cultivos.
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