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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Estos son los retratos hablados de los supuestos asesinos de los 17 trabajadores ayer en una fábrica de zapatos proporcionados por el ministro de Seguridad de Honduras, Óscar Álvarez. LA PRENSA/Tomado de La Prensa.hn

Brindan retratos hablados de involucrados en masacre de Honduras

Las autoridades hondureñas ya tienen los primeros retratos hablados de dos de los supuestos asesinos de 17 personas en la colonia Valle de Sula Uno, informó el ministro de Seguridad, Óscar Alvarez.

Tomado de La Prensa.hn

San Pedro Sula, Honduras

Las autoridades hondureñas ya tienen los primeros retratos hablados de dos de los supuestos asesinos de 17 personas en la colonia Valle de Sula Uno, informó el ministro de Seguridad, Óscar Alvarez.

Estos retratos fueron proporcionados por personas que pasaban por el lugar al momento de la masacre, «ellos nos han dicho que tienen la certeza que son dos de las personas que cometieron los delitos», agregó Álvarez.

Los rostros corresponden a jóvenes cuyas características son de pandilleros. El ministro proporcionó los teléfonos 99556100 y 99558522, para que cualquier persona que los identifique se comunique con ellos y si la información es contundente se daría una recompensa, aunque no precisó la cantidad.

«Sabemos más o menos la zona donde viven pero como siempre el modus operandi de estas maras y pandillas es que cometen el delito y luego se esconden en otros lugares de San Pedro Sula», señaló.

Las autoridades de Honduras confirmaron hoy que 17 trabajadores murieron y otros tres resultaron heridos a tiros en la matanza de este martes en una fábrica artesanal de zapatos en San Pedro Sula, ciudad del norte del país, perpetrada supuestamente por pandilleros.

Oscar Álvarez lamentó, en declaraciones a periodistas, que «17 personas que estaban trabajando honestamente en una zapatería hayan sido asesinadas» y señaló que el trasfondo de la masacre es la actividad de pandillas.

El portavoz del Ministerio Público en San Pedro Sula, Elvis Guzmán, confirmó a Efe que, según los registros de la Dirección de Medicina

Forense, los fallecidos son 17, no 18, y añadió que «hay tres heridos que están en custodia policial» en un hospital.

Guzmán indicó que «nadie salió ileso», pues los 20 afectados «son todos» los que se encontraban en la zapatería al momento del ataque.

La Policía Nacional dijo en principio que los muertos eran 18.

Aunque, según las autoridades, todo apunta a que pandilleros cometieron la matanza, no están claras las causas concretas.

«Esta situación (la actividad de pandillas) es la hipótesis más fuerte que tenemos en este momento y esta es la forma en que vamos a dirigir la investigación», dijo Álvarez.

Apuntó que una posibilidad es que entre los obreros de la fábrica de zapatos, que opera en una zona controlada por la Mara 18, hubiera algunos «simpatizantes» de la pandilla conocida como Mara Salvatrucha o MS.

Otras posibles causas son las disputas entre pandillas por el control de territorios y de la venta de drogas al menudeo, según Álvarez.

Por su parte, Guzmán añadió que el Ministerio Público también maneja la hipótesis de que la matanza fuera una venganza contra el dueño de la zapatería, identificado por la prensa como Miguel Alas, porque se negaba a pagar el llamado «impuesto de guerra» a pandilleros para que lo dejaran operar su negocio.

Un hijo del propietario, Johan Alas, es uno de los fallecidos.

Álvarez dijo que las investigaciones preliminares indican que la matanza fue cometida por tres hombres, armados con pistola y fusiles AK-47 y 2-23, que llegaron al lugar y huyeron en un automóvil.

MASACRE CON SELLO DE CRIMEN ORGANIZADO

La tarde transcurría normal dentro de la zapatería, separada de la calle por un muro blanco y amplio portón negro.

A eso de las cuatro de la tarde, en el pequeño local ingresaron bruscamente varios individuos que armados con Ak-47 abrieron fuego sin piedad contra 19 trabajadores.

Los vecinos que circulaban por la 24 calle, entre 14 y 15 avenidas de la colonia Valle de Sula Uno, colindante con la colonia Flor del Valle y el populoso Cabañitas, en el sector sureste de San Pedro Sula, corrieron a esconderse. Los que estaban dentro de sus casas cerraron puertas y ventanas mientras los innumerables disparos los ensordecían.

Tras varios minutos de silencio, vecinos armados de valor y curiosidad se asomaron y alertaron sobre lo que había pasado. Una masacre se había perpetrado a plena luz del día.

En el piso y arrimados a las paredes quedaron sin vida trece cuerpos. Los otros seis hombres habían resistido un poco más, por lo que cuatro fueron trasladados de emergencia al hospital Mario Rivas y otros a clínicas privadas en ambulancias y carros particulares. Cinco perdieron sus últimos suspiros de vida, mientras equipos médicos trataban de salvarlos.

La sangre corrió en una zona populosa y denominada «caliente» por la Policía Nacional.

Masacres como la de ayer sólo se suscitan en varios estados de México, donde imperan el sicariato y el narcotráfico, pero ayer la matanza ocurría en una arteria principal de San Pedro Sula, dejando atónito a todo un país que desde hace varios años no miraba tanta saña en un solo lugar. La obra de maldad dejó un salto total de 17 hombres muertos cuyas edades oscilan entre los 15 y 35 años.

El lugar donde desde hace una década se elaboran zapatos de mujer era escena del horror que algunos humanos son capaces de cometer y que la mayoría no logra comprender.

Su propietario, identificado como Miguel Alas, acababa de salir de su negocio, pero uno de sus hijos no se escapó de la sangrienta balacera. Allí murieron hermanos y amigos, que según vecinos crecieron juntos y aprendieron ese oficio con el cual ganaban dinero, dependiendo del número de pares de calzado que elaboraban a la semana.

AMBIENTE NEGRO

El sol se iba escondiendo y, así como crecía el luto y el dolor, la noche cubrió el marco sangriento.

El llanto se escuchaba en todas las esquinas. Los pasajes de acceso a la 24 calle de esa zona estaban bloqueados por decenas de policías y vecinos y, entre ellos, las familias de las víctimas que no salían del asombro por lo que había ocurrido y aún tenían esperanzas de que sus parientes no hubieran estado en ese fatal momento. Madres rompieron la cinta amarilla con que la Policía delimitaba la zona y estallaron en dolor. «Asesinos, por qué mataron a mi hijo.

Él no se metía con nadie, sólo trabajaba para mí», fue el grito de Melania Contreras, madre de Julio Contreras, su único hijo varón de 19 años. Mientras Reyna Pineda, tía de dos hermanos que fueron masacrados, Carlos y Pedro Pineda, lloraba por la muerte de sus parientes. La cifra roja, que preliminarmente era de trece, a eso de las cinco de la tarde subió a quince y, al filo de las ocho de la noche, a 17.

DATOS PRELIMINARES

La Policía hacía inspecciones y consultas en el sector. Hasta anoche no se había logrado determinar cuántos hombres ingresaron en la fábrica de zapatos a ejecutar la acción criminal.

«Se maneja que fueron tres, pero hasta pudo haber sido solo uno. Ésta es una zona conflictiva; todos sabemos que acá operan algunas pandillas», respondía a la consulta de los periodistas el jefe de la Policía Nacional en la zona noroccidental, comisionado Guillermo Arias.

Las causas tampoco fueron determinadas. Las madres, tías y hermanos que llegaban al sector afirmaban que sus parientes se dedicaban a elaborar zapatos y que su jornada era desde las siete y ocho de la mañana hasta eso de las siete de la noche.

Desvirtuaron que tuvieran enemigos o que hubieran sido amenazados por grupos delictivos. Lo que se supo, según informes de la Policía, es que ese sector lo domina la mara 18 y que en ese barrio vivieron durante un tiempo los jefes de esa mara, ya muertos, «Baby Gato» y «Mala Charra», por lo que uno de los primeros indicios es que estuvo relacionado con la disputa de maras y drogas.

El subcomisionado y jefe de la Policía sampedrana, Héctor Iván Mejía, aseguró que investigarán exhaustivamente lo ocurrido hasta dar con el paradero de los asesinos. No se descarta que el hecho esté relacionado con recientes asesinatos ejecutados en el mismo sector.

Los médicos forenses llegaron unas dos horas después a hacer el levantamiento de los 13 trabajadores que quedaron en el suelo de la zapatería.

A las nueve de la noche, el trabajo de levantamiento continuaba, mientras familias completas tendrían que seguir esperando la entrega de los cuerpos hasta hoy.

Tres equipos de Medicina Forense desarrollaban esa labor.

Algunas de las víctimas, por el calor del día, estaban desvestidos de la cintura para arriba. En las paredes quedaron colgadas sus camisas, donde se observaban los orificios de las balas que traspasaron sus cuerpos.

La masacre deja conmocionados a todos los hondureños y marca otra fecha negra en el calendario nacional.

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