Anne Pérez y Wilder Pérez
Las evacuaciones de la zona urbana en San Francisco Libre se intensificaron ayer y el último informe de la municipalidad indica que 23 de las 188 familias asentadas a la orilla del lago Xolotlán ya fueron trasladadas a zonas más seguras de ese municipio.
“Estamos en alerta porque estamos esperando lo peor con la amenaza del lago”, dijo el alcalde sandinista de ese municipio, José Velásquez Laguna.
Mientras los planes de emergencia se aceleran en San Francisco Libre, el presidente Daniel Ortega anunció que unas 600 familias refugiadas en los albergues de la capital podrían ser reubicadas de manera definitiva en la Finca Santa Elena.
Dicha finca está ubicada en una zona que paradójicamente se encuentra por debajo de la cota 43, que es el límite máximo de inundación del lago Xolotlán.
Desde que inició el invierno, el lago de Managua ha incrementado su nivel de 37.5 a 41.5 metros sobre el nivel del mar, lo que ha aumentado el riesgo para miles de asentados en sus orillas.
EL RIESGO EN SAN FRANCISCO LIBRE
De acuerdo al dato de la municipalidad de San Francisco Libre, las familias de los barrios Puerto Nuevo, Puerto Viejo y Lomas del Sol, que ocupan casi el 50 por ciento del casco urbano de San Francisco Libre, deberán ser evacuadas porque los terrenos del área están siendo devorados por el avance de las aguas del Xolotlán.
Una situación similar ocurre en la comunidad San Ramón, en el mismo municipio. Como consecuencia, 188 familias se encuentran asentadas sobre zonas que ya están siendo inundadas por el lago.
El riesgo también alcanza a la población que no está asentada cerca del Xolotlán, porque, de acuerdo a los datos municipales, el acceso a 33 comunidades está en grave estado.
El conteo de la comuna indica que esos poblados quedan incomunicados en cada lluvia, debido al mal estado de los caminos de acceso.
Como parte de las medidas preventivas, el Comité de Emergencia de ese municipio ya activó dos nuevos albergues para las familias evacuadas. Uno funcionará en la casa de la cooperativa de transporte de San Francisco Libre y otro en una bodega municipal en la zona alta del casco rural.
“Los albergues están listos ante la emergencia, porque ya estamos terminando de acondicionarlos”, dijo por su parte Héctor Briceño, responsable de la Comisión de Transporte e Infraestructura del Comité de Emergencia de San Francisco Libre.
PUERTO CARLOS FONSECA INUNDADO
Como parte de las afectaciones en el municipio, el puerto Carlos Fonseca está totalmente inundado y hasta se encuentra fuera de operaciones. La obra, que fue inaugurada a mediados del 2008, costó cerca de 40 millones de córdobas.
Un puente vado en el Estero de San Francisco Libre también quedó anegado y la municipalidad hasta puso a funcionar un bote público, para que permitiera el traslado seguro de la población del área.
En la zona no hay señales externas del puente que también había sido construido hace unos dos años, con fondos municipales.
La vía troncal a ese municipio tampoco se salva de los efectos del invierno. En un trayecto de 36 kilómetros hay cuatro pegones que han afectado gravemente la comunicación en el área y que no han recibido ninguna atención debido a las inclemencias del clima, ya que la maquinaria del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) está paralizada en el área por las lluvias.
De acuerdo con los pobladores del sector, el recorrido de los 36 kilómetros ahora se hace en un promedio mínimo de dos horas. Esto acompaña el hecho de que el tráfico en la vía se ha reducido hasta a la mitad.
Adicional a los daños en la infraestructura del municipio, ubicado a unos 80 kilómetros de distancia de Managua y con una población que ronda las 12 mil personas, el Ministerio de Salud (Minsa) ha establecido siete puestos de salud para controlar cualquier brote epidémico en la zona.
Las autoridades de salud del municipio indicaron que el dengue y las enfermedades respiratorias, principales males de la época, aún están bajo control.
Las cifras oficiales indican que en las 37 comunidades de San Francisco Libre se brindan en promedio 700 consultas médicas.
DE LAS REUBICACIONES
Trasladar a unas 600 familias de la costa del lago de Managua hacia la finca Santa Elena podría no mejorar su situación, ya que esos terrenos también son área de inundación.
La propuesta de reubicación la realizó públicamente el presidente Daniel Ortega Saavedra en su discurso del lunes pasado, como parte del Plan Contingente ante las lluvias de este año.
Ortega dijo que pensaba trasladar de forma definitiva a los pobladores de las costas del lago, para evitar que sufrieran por más inundaciones en un futuro.
No obstante, la finca Santa Elena está por debajo de la “cota 43”, es decir, la línea que marca el límite máximo de inundación que puede provocar el lago de Managua o Xolotlán en esa zona. Esto puede comprobarse en un mapa. Sin embargo, de forma no oficial se conoció que la finca Santa Elena es considerada “zona inundable”, debido a que se trata de un suelo bastante húmedo, ya que en ese lugar el manto freático es muy alto.
Una fuente que conoce con exactitud los planos urbanísticos históricos de Managua confirmó que, por las condiciones antes mencionadas, la finca Santa Elena incluso es considerada como “área de reserva natural en los planes de desarrollo del municipio”.
La finca mide poco más de 19 manzanas de extensión, es propiedad del Gobierno de Nicaragua y está registrada a nombre del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), aunque la administra la Alcaldía de Managua, porque ahí está instalado su vivero.
Está ubicada entre los kilómetros 11.5 y 13.5 de la Carretera Norte, en el litoral del lago Xolotlán, justo donde cayó una avioneta Antonov 2 de la Fuerza Aérea hace un año. Los barrios aledaños a la finca incluso han sufrido inundaciones debido a la misma crecida del Xolotlán.
Sobre el tema de las reubicaciones, el ambientalista Kamilo Lara señaló que las medidas deben ser aplicadas previendo el bienestar y la seguridad de la población.
“No estoy claro de dónde van a ser las reubicaciones, pero cerca de la finca Santa Elena hay barrios inundados, entonces hay que ser cautelosos con esos traslados, por el bien de la población”, dijo Lara.
Hasta el pasado lunes las lluvias de este año habían afectado a 35,004 personas, así como 5,094 viviendas, de las que 16 quedaron destruidas y 43 semidestruidas, además de un 10 por ciento de casi medio millón de manzanas sembradas de frijoles, arroz y sorgo.
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