Para el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), prohibir, limitar o excluir la observación electoral nacional e internacional, sería reconocer de previo que los “errores o irregularidades” cometidos en los comicios municipales del 2008 “no se pueden corregir, o en el peor de los casos avalarlos”, y admitir que pueden repetirse en la votación del 2011.
Mauricio Zúñiga, director ejecutivo del Ipade, considera que las recientes declaraciones ofrecidas por el presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, advirtiendo que en el 2011 no habrá observación, sino un “acompañamiento”, son un claro mensaje de intimidación para las misiones internacionales, especialmente las enviadas por la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea.
Agrega que impedir o descalificar el derecho constitucional de la observación electoral colocaría un “manto de dudas y sospechas” sobre el proceso y las autoridades que lo dirijan, las cuales deberían ser las más interesadas en que las misiones de observación nacional e internacional “trabajen sin obstáculos” para que puedan certificar si los votos fueron depositados sin coerción y sin intimidación.
Zúñiga agrega que las misiones de observación pueden corroborar que los votos sean contados correctamente, que un proceso electoral se realice con las garantías de libertad para el ejercicio del sufragio y que sus resultados sean aceptados, “como legítimos y legales”, tanto por ganadores y perdedores, tal y como ocurría hasta antes del 2008 en Nicaragua.
En cuanto a la intención expresada por Rivas, de usar la legislación mexicana en materia de acompañamiento electoral, Zúñiga aconseja que también se copien los aspectos referidos a los rigurosos mecanismos de control al financiamiento privado e internacional que usan los partidos en sus campañas y la estricta regulación al uso de medios públicos y privados para la propaganda electoral.
Además, la “estricta vigilancia y sanciones” aplicadas al uso de recursos públicos en beneficio del partido en el gobierno durante la precampaña y campaña electoral.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A