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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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LA PRENSA /ARCHIVO/AFP /M. ALVAREZ

Choque de lenguas o el mestizaje de nuestro idioma

La palabra Nicaragua viene del náhuatl nic-anahuac, que significa “hasta aquí llegó el Anahuc” o “Hasta aquí llegaron los Náhuas”, otra etimología de esta palabra puede ser “Nic-atl-nahuac”, que quiere decir “aquí junto al agua”, según los historiadores. Éste es el nombre de la tierra donde las raíces nativas han logrado sobrevivir a través del tiempo, creando esa exquisita mezcla lingüística que distingue a nuestro idioma.

La palabra Nicaragua viene del náhuatl nic-anahuac, que significa “hasta aquí llegó el Anahuc” o “Hasta aquí llegaron los Náhuas”, otra etimología de esta palabra puede ser “Nic-atl-nahuac”, que quiere decir “aquí junto al agua”, según los historiadores. Éste es el nombre de la tierra donde las raíces nativas han logrado sobrevivir a través del tiempo, creando esa exquisita mezcla lingüística que distingue a nuestro idioma.

Un ejemplo claro de ello son la mayoría de las palabras indígenas, utilizadas actualmente y están en náhuatl, como Macuelizo, Suyatal, Teotecacinte, Jalapa y Jícaro. Dirianes, mangues o chorotegas, además de los apellidos Ñamendi, Ñorique, Ñurinda, Namoyure, que provienen de la lengua que hablaba la tribu de los dirianes, mangues o chorotegas que descienden de indígenas que vinieron del sur de México, de Chiapas.

El lingüista y miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Róger Matus Lazo, dice que “la expansión del español a partir del siglo XVI por el continente americano y su contacto con esta realidad constituye el hecho más significativo en la evolución y desarrollo de este idioma”.

Además Matus Lazo afirma que básicamente tres son las circunstancias que influyen en su configuración: la influencia de la lengua de los conquistadores y emigrantes de España, el contacto con las distintas lenguas indígenas y la misma tendencia conservadora o innovadora del grupo humano en la sociedad colonial e independiente”, expresó.

[doap_box title=»Algunos rasgos del náhuatl» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

  • 1- Coexistencia con la voz española general, como mecate (“reata”), zopilote (“cuervo”), cusuco (“armadillo”), etc.
2-Voces con matiz especial, distinto al de la voz hispánica correspondiente: pepenar, diferente a “recoger”; mayate, diferente a “amarillo”; chachalte, diferente a “acre”; cachipuco, diferente a “cachetudo” (cachetón), chacalín, diferente a “camarón”.
3- Voces que han desplazado a las españolas correspondientes: zacate (“hierbajo”); milpa (“maizal”), chapulín (“saltamontes”), etc.
4- Voces que designan realidades nuestras para las cuales no existe el equivalente en español: zapote, cenzontle, guatusa, pozol, tamal, pinol, huacal, comal, tenamaste, etc.

Fuente: Róger Matus Lazo

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PRIMEROS CONTACTOS

Según la estudiosa de la lengua española Nicole La Branche, los conquistadores tuvieron que recurrir a diferentes procedimientos para comunicarse con los indígenas. Lo primero que los conquistadores hicieron al llegar a América fue tomar unos cuantos indios cautivos para luego utilizarlos como intérpretes.

De igual forma manifiesta que el indio-intérprete fue el primer paso que los conquistadores utilizaron para su aproximación, estableciendo con ellos una convivencia estable que se manifestó en tres maneras: en el trabajo, en el mestizaje y en la catequización.

Mas allá de su inadecuada pronunciación, formulación inadecuada de la gramaticalidad hispana y las interferencias de su lengua materna, fueron ellos quienes iniciaron el mestizaje lingüístico en nuestro territorio.

Además Carlos Mántica, en su libro El habla nicaragüense nos refiere que el primer contacto del español con la lengua maya y con el náhuatl, que tiene relación con el Diácono Gerónimo de Aguilar, náufrago de un viaje a la Florida y prisionero de los mayas de Yucatán, y doña Malinche, princesa náhuatl, también cautiva de los mayas. Don Gerónimo —nos dice el autor— transmitía en maya las palabras de Cortés a la Malinche, quien a su vez las traducía en náhuatl en los diálogos con Moctezuma, para contestar siguiendo el mismo proceso.

SUAVE Y MELODIOSA

De igual forma Carlos Mántica afirma que con la llegada de los españoles a nuestro territorio, las tribus de lengua náhuatl ya habían llegado a dominar el país.

“Ellos desaparecen como raza, pero su lengua se impone; quizá porque el náhuatl es una lengua melódica, apta para conceptos abstractos o técnicos y para la formación de palabras nuevas, hecha para la cultura, fácil para educar”, apuntó.

Asimismo “la lengua náhuatl es demasiado potente y el nicaragüense de hoy habla realmente en náhuatl usando palabras castellanas”, afirmó Mántica, de igual forma dice que éste ha influido en algunos aspectos sintácticos del idioma español como la tendencia a la yuxtaposición y en el léxico, según él, se conservan unos 600 términos náhuatl actualmente en el lenguaje cotidiano.

Muchos de éstos, según Carlos Mántica, coexisten con palabras del español general, otras desplazan a la española, un ejemplo puede ser zacate que desplaza a la española hierbajo, y otras son únicas, porque no tienen equivalencia en el español peninsular como pinol, zapote, huacal, entre otras.

Finalmente para Róger Matus Lazo “el aporte de las lenguas indígenas a la cultura universal no se reduce solamente al aspecto léxico —con más de cuatro mil voces—, pues en cada lengua y en cada región de América hay una visión particular del arte, de la realidad y del mundo que puede ser compartida con todos los hombres. En eso radica su valor principal”, dijo.

1-Coexistencia con la voz española general, como mecate (“reata”), zopilote (“cuervo”), cusuco (“armadillo”), etc. 2-

Voces con matiz especial, distinto al de la voz hispánica correspondiente: pepenar, diferente a “recoger”; mayate, diferente a “amarillo”; chachalte, diferente a “acre”; cachipuco, diferente a “cachetudo” (cachetón), chacalín, diferente a “camarón”. 3-

Voces que han desplazado a las españolas correspondientes: zacate (“hierbajo”); milpa (“maizal”), chapulín (“saltamontes”), etc. 4-

Voces que designan realidades nuestras para las cuales no existe el equivalente en español: zapote, cenzontle, guatusa, pozol, tamal, pinol, huacal, comal, tenamaste, etc.

COMENTARIOS

  1. manuel flores p.
    Hace 6 años

    Nunca,pero nunca dejemos nuestras raices,aun que tengamo otra nacionalidad en otro país que vivamos,siempre sintamos ese fervor de ser Ncaraguense.

  2. José Antonio Najarro Solis
    Hace 11 años

    Me llamo José Antonio Najarro Solís. Hace 51 año sali de mi linda Nicaragua ha este pais USA. El Domingo 11 de Septiembre celebramos la fiesta patria fué un domingo emocional al oir el Hino Nacional de mi tierra despues de 51 año (aun soy ciudadano Nicaraüense) con mucho orgullo, quiero felicitar a laprensa por ese articulo acerca de nuestra lengua Indigena es algo nuevo que yo no sabía esa parte de nuestra historia gracias por mantenernos informado

  3. Jose Luis Chaw Mairena
    Hace 11 años

    Mi madre Chontalena, yo naci en la Novia del Xolotlan, horgulloso de conocer Nicaragua de cabo a rabo, y amante del folklore nacional. Siempre late mi viejo corazon aceleradamente de emocion cuando escuho el Himno Nacional, Hermosa Soberana, Mora Limpia, Nicaragua, Nicaraguita, etc. y un inaudible grito a todo pulmon que hace temblar mi cuerpo interpreto que dice: VIVAAAAAAAAAAAAAA. NICARAGUAAAAAAAAAA. Gracias LaPrensa por este articulo que enriquece nuestro conocimiento nacioanal.. Gracias.

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