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Venezuela aplicará por primera vez en los comicios legislativos del domingo una ley electoral que causó polémica, ya que en este momento favorece indirectamente al partido de gobierno y torna más difícil el logro de escaños de los partidos minoritarios.
En virtud de esta ley aprobada en 2009, el Gobierno puede obtener dos tercios de los diputados con tan sólo 50 por ciento de los votos y la oposición podría ganar en número de votos, pero no tener una mayoría de escaños, una situación inédita en Venezuela.
La normativa, que existe también en otros países del mundo, establece que los Estados menos poblados, donde el gobierno de Hugo Chávez es más fuerte, estarán tan representados en el Parlamento como los que concentran mayor población, que en este momento están gobernados por la oposición.
Por ejemplo, en el estado de Zulia (oeste), que es el más poblado de Venezuela y actualmente está gobernado por la oposición, un diputado será electo con unos 255,000 votos, mientras que en Amazonas (sur) cada parlamentario se conseguirá con unos 50,000 sufragios. Esta tendencia es abiertamente desfavorable para una oposición que asegura que el instrumento “no garantiza el pluralismo” ni la “representación proporcional de las minorías”.
Esta legislación fue aprobada por la misma Asamblea Nacional, que será renovada en las elecciones de este 26 de septiembre, un organismo actualmente dominado por los partidarios de Chávez.
La oposición sólo cuenta con 17 diputados de los 167 que conforman la actual Asamblea Nacional. “La mayoría, aunque sea relativa, quedará sobrerrepresentada, es decir con más diputados que la proporción de votos obtenida, y las minorías subrepresentadas”, explicó la ONG Ojo Electoral en un informe. Esta organización asegura que, según proyecciones basadas en la nueva ley, un bloque político que logre el apoyo de 60 por ciento del electorado podría obtener 90 por ciento de los escaños.
El director de una encuestadora muy cercana al Gobierno, Jesse Chacón, manifestó recientemente que el oficialismo espera obtener entre 50.6 por ciento y 54.6 por ciento de los votos y obtener con ello unos 110 diputados, de los 165 que se elegirán.
SIN FRAUDE
Por otra parte, Chávez insistió ayer que no existe posibilidad de un fraude en los comicios legislativos y reiteró un llamado a respetar los resultados electorales. “Nadie puede decir, al menos que sea un irresponsable, que hay un fraude montado (…) No hay posibilidad de un fraude, pero ya hay algunos que andan diciéndolo”, expresó Chávez en un acto de gobierno transmitido por el canal estatal VTV.
El presidente Chávez, que está en el poder desde 1999, aseguró el domingo que la oposición estaría preparada para “cantar fraude” de los resultados electorales “y llamar a la violencia”.
Unos 17.7 millones de venezolanos participarán de esta jornada, en la que al menos 30,000 milicianos, grupos voluntarios que cumplen funciones militares, y que participarán en el dispositivo de seguridad puesto en marcha esta semana, para custodiar las elecciones legislativas.
Las milicias bolivarianas, calificadas por el presidente venezolano Hugo Chávez como “el pueblo en armas”, nacieron en 2005 como respuesta a posibles agresiones “imperialistas”. Forman parte de las Fuerzas Armadas venezolanas y dependen directamente del Presidente de la República, por lo que detractores de Chávez las consideran una especie de guardia personal.
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