BOGOTÁ/ EFE
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reclamaron ayer una “oportunidad para la paz, no para la rendición” en su primer pronunciamiento tras la muerte de su jefe militar, alias “Mono Jojoy”, en las selvas del sur de Colombia, donde continúan los combates y unos 700 rebeldes huyen en “desbandada”.
El mensaje se conocía al tiempo que médicos forenses realizaban la necropsia del líder insurgente abatido el miércoles en un paraje del municipio de La Macarena, en el departamento del Meta (sur), misma que confirmó la identidad del jefe militar.
Tras la identificación de Víctor Julio Suárez Rojas, alías “Mono Jojoy”, también fue establecida la identidad de Gilma Espinoza Castro, alías “Shirley”, compañera sentimental del jefe guerrillero, además de Ana Ruth Montoya y de Héctor Sandoval.
El ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, confirmó que son 13 los militares que resultaron heridos en los combates con los encargados de la seguridad del abatido jefe militar de las FARC y que “se siguen librando operaciones en la zona”.
Según RCN Radio, los servicios de inteligencia dieron con la pista del “Mono Jojoy” a causa de la enfermedad de diabetes que padecía, ya que por ese motivo no podía usar las botas que normalmente todos los guerrilleros tienen. Y es que se logró interceptar una comunicación de la guerrilla en la que pedían un calzado especial para el “Mono Jojoy” y los servicios secretos se hicieron con ese suministro, al que incorporaron un GPS (sistema de posicionamiento global).
“Cuando (Jojoy) recibió los zapatos, no sabía que tenían un GPS que empezó a trasmitir la señal por varios días y sólo lograron detectar movimiento el pasado lunes, cuando se dio el primer bombardeo que no fue exitoso”, informó el director de noticias de la radio, el ex vicepresidente colombiano Francisco Santos.
Mientras tanto, en la zona unos 700 guerrilleros del anillo de seguridad del jefe militar de las FARC siguen huyendo en desbandada, señaló, por su lado, el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, el general Javier Flórez, a la emisora La W.
En prevención de una represalia de las FARC, en la capital colombiana, Bogotá, se reforzó la seguridad con 2,277 policías y se protegió especialmente la sede del Instituto de Medicina Legal, donde está el cadáver del “Mono Jojoy”.
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