NACIONES UNIDAS/EFE
Argentina y Bolivia se sumaron ayer a la posición de muchos países en vías de desarrollo, de que un grupo de naciones no puede seguir detentando el poder mundial y que reclaman una reforma profunda del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Esta entidad, principal órgano decisorio de la ONU donde sólo están desde su creación, en 1946, como miembros permanentes Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, fue blanco de críticas en la 65 sesión de la Asamblea General del organismo.
“Ha cambiado el escenario mundial. Quienes estaban sentados tenían la posibilidad ante un botón colorado de provocar un holocausto nuclear. Era un mundo bipolar que hoy ya no existe”, manifestó la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un discurso improvisado en el foro mundial.
Por su parte el presidente boliviano Evo Morales señaló que “hay que acabar” con el Consejo de Seguridad, porque sólo responde a los intereses de Estados Unidos y no de la seguridad mundial.
Colombia, Haití, Venezuela y El Salvador también intervendrán en esta segunda jornada de debates de la Asamblea General. El gobernante salvadoreño Mauricio Funes pedirá a la comunidad internacional que apoye la lucha de México y Centroamérica contra el crimen organizado y el narcotráfico, según fuentes diplomáticas.
El líder más polémico ha sido el mandatario iraní Mahmoud Ahmadineyad, quien el jueves insinuó que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron una conspiración estadounidense vinculada con Israel, lo que fue rechazado por el presidente Barack Obama, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
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